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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El fanatismo religioso y el aprovechamiento político

Los países musulmanes, convulsionados por sus propios problemas internos como lo son la pugna entre chiitas y sunitas, y la ola fundamentalista que sigue tomando mayor peso político en importantes países y que solo ha significado miles de muertos, ciudades arrasadas y mayores niveles de pobreza, han iniciado nuevamente una violenta campaña contra Estados Unidos y los países de occidente. Esta vez, el pretexto ha sido la difusión de una supuesta película en el cual se denigra a Mahoma y de la que solo se conoce un supuesto trailer aparecido en internet, que hoy se sabe era falso. Sin embargo, hay sospechosas coincidencias que se deberían analizar y tomar en cuenta.

Por ejemplo, la ultra derecha norteamericana que ha copado al partido republicano, liderado en estas elecciones por Mitt Romney, ha mostrado su virulencia antimusulmana y respaldarían un eventual ataque preventivo de Israel, encabezado por su primer ministro Benjamin Netanyahu líder de la derecha dura israelí, contra Irán, gobernado por un grupo ultra religioso y antijudío, que amenaza con eliminar del mapa a Israel.

Obviamente, aparte de ajustarse a la actual política belicista del partido republicano y del propio Benjamin Netanyahu, existe el claro propósito de socavar la candidatura del presidente Barack Obama, apresurando para antes de las elecciones un nuevo conflicto armado de incalculables proporciones, que perjudicaría de todas maneras a un gran sector de la población norteamericana, harta de guerras y preocupada por la difícil situación económica de su país, que vale recordar se inició en el gobierno de George W. Bush y que el actual presidente, en el corto tiempo de cuatro años, no ha podido solucionar del todo. 

Dicho esto, debemos confiar en la capacidad de la humanidad y sus dirigentes, para solucionar estos problemas de confrontaciones y guerras de tipo religioso, étnico, geopolítico, comercial, etc. y dedicar todos nuestros esfuerzos a conservar la paz en el mundo, por ser la única que nos ayudará a fortalecer el crecimiento de los grandes colosos del planeta, como Estado Unidos, China, La Unión Europea, Rusia, el sudoeste asiático e India.

Lo que permitirá facilitar y consolidar el desarrollo económico y social de América Latina en democracia, sin caer en falsos populismos, sean estos de derecha o de izquierda. Además, de erradicar fundamentalmente la pobreza y miseria del África, para lo cual es necesario considerar la propuesta de Alan García de estructurar un plan de desarrollo y de inversiones para el África, como lo fue el Plan Marshall para Europa, y con el cual tienen coincidencias otros líderes e intelectuales mundiales, como Benedicto XVI, el presidente Clinton y reconocidos líderes africanos con Nelson Mandela a la cabeza. 

Debemos reconocer y agradecer el pluralismo del diario La Razón y en especial de su director, quien permite exponer, sin limitación alguna, nuestras opiniones que necesariamente no son coincidentes con la línea editorial del diario, lo que es un ejemplo de libertad de expresión que otros medios deberían practicar.

*Artículo escrito junto a víctor raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 23/09/2012

viernes, 4 de febrero de 2011

¿Para qué sirven los profetas?

La lucha por la justicia es tan antigua como la vida en sociedad, pues desde que los seres humanos tienen la necesidad de compartir su espacio con otros, surge también la necesidad de normar este entendimiento, al que entendemos como la convivencia.


Y lo que también encontramos en los inicios más primitivos de las religiones, antes que rendirle culto a un ser superior, es sobre todo, un primer intento para hacer de esta convivencia, una relación de respeto mutuo entre todos sus miembros.


Siendo así, es que encontramos a los hoy conocidos como profetas, como los encargados de esta búsqueda de la convivencia en armonía. Pero estos profetas no fueron futurólogos o adivinadores, fueron personas que se dedicaron a observar y a estudiar a la comunidad en que se desarrollaban, para así denunciar lo que se estaba haciendo bien o mal, y por tal, estar preparados para las consecuencias futuras de dichos actos.


Es por ello, que la vigencia de sus denuncias es muy relativa, y que dependen en todo caso, del tema que abarquen, pues fueron dadas en un espacio-tiempo distinto del que ahora se hacen sus lecturas. Es como que queramos argumentar o defender ideas que ya fueron superadas, puesto que sería un ejercicio forzado y sin mayor lógica argumentativa, que nos llevaría a una especie de aporía, pues no tendríamos como llegar a una solución ya encontrada.


Pero por otro lado, tenemos que dichos profetas, al observar y estudiar sociedades tan humanas como las actuales, supieron denunciar comportamientos comunes al ser humano a lo largo de su historia, y es deber de quien los lee, tener la suficiente sensibilidad y sensatez para saberlos interpretar según el tiempo en que se estén repitiendo, pues si bien siguen representando viejos vicios, lo hacen de formas distintas, tal vez antagónicas para su tiempo y sobre todo bajo otro código de valores.


Entonces, tenemos que rescatar de los profetas, su agudeza para convertirse en los primeros científicos sociales de la historia. Y por tal, tenemos que hacer un ejercicio similar al que ellos hicieron, si es que lo que realmente queremos es comprender su real magnitud, para no caer en lecturas necias que solo nos llevaran por el camino equivocado de volver a cometer los mismos errores denunciados por la historia.