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martes, 3 de septiembre de 2013

A propósito de la reunión en palacio

Como lo ha afirmado el líder del Apra, Alan García, la reunión para informar sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile ha sido un hecho importante y constructivo, pero para el comandante Humala más importante ha sido tomarse la foto con la mayoría de los asistentes, habida cuenta de que sigue bajando en las encuestas. Pues como ha dicho nuestro agente en La Haya, Allan Wagner, hay muy poco por hacer en estos momentos, por lo que hay que esperar con calma y serenidad el inapelable y vinculante fallo de la corte, preparándonos y trabajando para la implementación del mismo, estando todos unidos tras la figura del presidente, quien es el único que dirige la política exterior del país.


Nosotros nos permitimos hacerle ver al presidente Humala que así como ha convocado a todos los líderes para informar en detalle el proceso del diferendo, también debería convocar a los mismos para tratar tres temas que están causando problemas en el ámbito político y económico. El primero es el de la reelección conyugal, pues a pesar de que la vocera de la señora Humala, la ministra Ana Jara, haya mencionado que no habrá postulación, el Perú entero quiere escuchar lo mismo pero de la boca de la pareja presidencial, para así dejar la turbulencia política actual que solo pone en peligro la democracia representativa con separación de poderes.

El segundo tema es el del reglaje y espionaje, pues los que estamos años en política, sabemos que el comandante Humala tiene asesores y amigos muy vinculados a Vladimiro Montesinos, que son los que entran y salen de la base naval para consultarle diversos temas, pero sobre todo temas de inteligencia. Pero no solo eso, también está pasando desapercibido el interés de capturar las universidades privadas bajo singulares pretextos que solo buscan volverlas dependientes del poder ejecutivo para así comenzar a descabezar a algunas.

Por último, resulta importante darle coherencia a la promoción de la inversión con políticas y señales coherentes y no contradictorias como está sucediendo actualmente. Es inadmisible que se hayan perdido 2 años por la inacción del gobierno y no se haya continuado con importante obras que venían del gobierno anterior en temas de infraestructura en transporte, educación, electrificación, titulación, salud y agua potable y alcantarillado. Pero tan importante como esto, son las señales que se emiten al sector privado, que es el verdadero motor del crecimiento económico y por ende de la creación de empleo, pues su inversión representa casi las cuartas quintas partes del nuestro PBI.

Tenga presente comandante Humala que con la política económica seguida en los últimos 20 años, pero fundamentalmente durante el gobierno de Alan García, es que el Perú creció 8% en promedio y redujo la pobreza en más de 25%, a diferencia del 2% que solo ha retrocedido en el último año con programas sociales clientelistas que solo han servido para derrochar dinero a diestra y siniestra. Escoja pues entre el modelo chavista o el modelo de la Alianza del Pacífico

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 5 de junio del 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

Algunas precisiones para el ex sacerdote Marco Arana

El ex sacerdote y líder de Movimiento Tierra y Dignidad, Marco Arana, furibundo y radical anti minero, ha escrito en el diario El Comercio un artículo de reflexión acerca del desarrollo con sostenibilidad ecológica, democracia y justicia social. En el que dice que tanto los gobiernos de derecha y de izquierda, desde Santos hasta el fallecido Chávez, no le han dado la importancia a los avances científicos-tecnológicos que compensarán y resolverán los graves problemas ecológicos que el actual modelo de desarrollo genera.


Sin embargo esto no es del todo cierto, pues en el segundo gobierno aprista, gracias al impulso de la inversión privada encabezado por el ex presidente Alan García, se logró en tan sólo 5 años, reducir la pobreza como en ningún otro país de la región, haciéndola retroceder del 48% al 30%. Lo que se pudo lograr gracias a la creación de 2 millones 500 mil empleos, que permitieron un aumento del 52% de la masa salarial y del 41% en el ingreso promedio del trabajo. Además se consiguió un aumento significativo del jornal agrícola, que pasó de 12 a 21 soles. Gracias a todo esto se logró algo fundamental, disminuir el coeficiente de desigualdad (Gini) a 0.47, logrando así que el Perú tenga mayor igualdad en la distribución que Brasil y Chile.

Y para que todos estos avances sean sostenibles y podamos hablar de una verdadera democracia social, se creó el marco normativo más vanguardista en América Latina para asegurar que las actividades extractivas en el país estén sujetas a una supervisión y fiscalización ambiental adecuada. Lo que permitió que se creara el Ministerio del Ambiente y se diera la Ley de Recursos Hídricos que hizo posible la creación de la Autoridad Nacional del Agua, máximo ente rector de las gestión multisectorial del agua en el Perú, que hoy están intentando replicar en Chile.

Además, la creación del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas - SERNANP, ha permitido gestionar y conservar nuestra diversidad biológica promoviendo por ejemplo, el ecoturismo y el pago por bonos de carbono, que algunas instituciones como la municipalidad de Magdalena vienen promoviendo. También, la implementación de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre - DGFFS, ha servido para promover y regular la actividad extractiva maderera sostenible, evitando así la depredación que tanto dañó nos ha hecho.

Por lo tanto, tildar de neoliberal al gobierno aprista es una equivocación, pues fue un gobierno pragmático y realista, consciente de que se vive en un mundo diferente y en constante cambio, entre otros factores por la velocidad en que se intercambia información y por el valor cada vez más creciente de la economía de las ideas, que han convertido a nuestro planeta en un mundo globalizado y por lo tanto interdependiente y multipolar. Por ello es que el objetivo del aprismo es establecer en el Perú una verdadera democracia social, ajena al conservadurismo o liberalismo a ultranza y a los modelos autoritarios de izquierda o de derecha, como el chavismo y sus réplicas.

*Artículo escrito junto a Fernando Maceda Sandoval, también lo encuentras en: http://lasopateologa.blogspot.com/2013/04/algunas-precisiones-para-el-ex.html

martes, 16 de abril de 2013

La Democracia Social

En su último libro “90 años de Aprismo”, para satisfacción de todos los apristas y también de quienes no lo son, Alan García ratifica que: “El objetivo del aprismo fue y es la democracia social –y no socialista-, que libere al ser humano de la explotación, el abuso, la pobreza y la miseria, garantizando con ello condiciones básicas para el ejercicio de la libertad y la búsqueda de la felicidad. Como concepto, la democracia social propone distribuir equitativamente los recursos de acuerdo con la contribución de cada cual en la producción y el desarrollo, evitando la injusticia y la desigualdad exagerada”. Lo que se entiende como garantizar para todos la igualdad de oportunidades. 


Por lo tanto, quienes creen que el Apra se ha convertido en un partido conservador o neoliberal han tenido una percepción equivocada, justificada quizás por la comparación entre los dos gobiernos apristas. El primero dogmático, ideologizado y como afirma el propio Alan García, más velasquista que aprista. Y el segundo, políticamente pragmático y abierto a otros sectores de la sociedad y la política, dedicado a promover la inversión y el trabajo digno como principal fuente de crecimiento económico, con un extraordinario impulso de la inversión pública con lo que se logró la más grande reducción de la pobreza en la historia del país, reduciéndola de 44,5% a 31,3% en tan solo 5 años. 

Así, en este libro se pone énfasis y se deja muy en claro que el Apra está lejos del modelo socializante de democracias reeleccionistas que devienen en autocracias corruptas y en endiosamiento a sus caudillos, típico de los regímenes autoritarios de derecha o izquierda. Ni encarna ni aboga por políticas donde se impone la sacrosanta ley del mercado, que es la que decide todo y está por sobre todo. Es decir, Alan García enfatiza como lo afirmaba Víctor Raúl Haya de la Torre, que el Apra tiene que adecuar su acción política y su manejo económico y social de acuerdo a la realidad en la que vive el país. 

Como claro ejemplo de lo dicho, ya en el lejano 1945, el visionario fundador del Apra, afirmaba respecto al programa de Roosevelt contra la crisis económica que duró de 1929 a 1934, denominado como el Nuevo Trato que: “Planificación y democracia caben dentro de la libertad y se hace imperativo dejar de lado para siempre la formula liberal del laissez-faire”. 

Esta posición realista, coincide con lo que acaba de expresar el recientemente electo Papa Francisco que: “La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos”. Agregando también que: “Así como el comunismo cayó por sus contradicciones internas, este liberalismo también va a caer pos sus contradicciones internas”. Palabras que nos alientan a seguir luchando por la justicia social, bandera inclaudicable del aprismo.

*Artículo escrito junto a víctor Raúl Trujillo y publicado en La Razón el 17 de marzo del 2013

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Enemiga del pueblo y madrina de ovejas negras

La desesperación de la hasta ahora alcaldesa de Lima, Susana Villarán, ha servido para que los autodenominados progresistas de la política peruana, es decir la caviarada y sus tonto útiles, muestren su real careta, conservadora, corrupta y hasta racista. Pues no han tenido mayor tino político que decir que la revocatoria representa un salto al vació para Lima, tan igual como repetían los PPkausas y los mismos Fujimoristas sobre Ollanta. Lo que nos muestra que el (dis)Fuerzo social de la caviarada, escudado en sus pomposos apellidos compuestos, representa lo más rancio del conservadurismo limeño, apoyado solamente en los sectores A y B, esos que viven en distritos con calles que llevan los mismos nombres que ahora habitan la municipalidad. Y que son repudiados en los sectores populares y emergentes limeños, a los que doña Susana ha tenido el atrevimiento de etiquetar como corruptos y agentes del caos, pueblo al que engañó desvergonzadamente con sus falsas promesas durante la campaña electoral.

Hay más, han demostrado también ser fanáticos de la argolla y del padrinazgo, eso que tanto criticaron, y la muestra más palpable de ello es la continuidad de varios miembros del entorno edil involucrados en actos reñidos con la ética y la moral. Como es el del “asesor” Guerra-García, ese mismo que todos los días sale en medios a quejarse porque lo odia toda Lima, cuando a las justas lo conocen los vecinos de su edificio. Pues él ha sido visto por todos los peruanos arreglando adjudicaciones de rutas y declarando a la inversión extranjera enemiga de Lima, demostrando así su total ineptitud e ignorancia, pues la inversión extranjera y la privada no solo en Lima, sino en muchas ciudades del interior del país son el motor del crecimiento económico y condición necesaria para hacer realidad la justicia social, tal como lo anunciara Haya de la torre décadas atrás. Además del ahijadísimo Gabriel Prado, el incapaz gerente de Seguridad Ciudadana y responsable directo del Paradazo, sus cuatro muertos y decenas de policías mal heridos, en complicidad con altísimos funcionarios, y nadie ha dicho nada al respecto. ¿Miedo a la censura de prensa como en Argentina?

Por último, lamentamos con mucha pena su evidente arreglo político con el principal símbolo de los petro-audios. Sí, ese otrora visitante de suites de empresarios, que hoy intenta aferrase a su cargo partidario ante el castigo electoral del pueblo peruano. No solo por esa extraña vinculación, sino por ser el directo responsable de la escasa representación del Apra en el Parlamento al oponerse a la candidatura presidencial de Mercedes Araoz. Al que además le hacen el juego político un pequeño grupo de compañeros autodenomidados izquierdistas, pero con grandes contactos con reconocidos personajes de la derecha empresarial nacional, muy vinculada en su momento al fujimorismo. Y que andan mendigando espacio para defender a su aliada caviar, en la prensa tradicionalmente enemiga de Haya de la Torre y por ende del Partido del Pueblo.

*Escrito junto a Alan Salinas y publicado el domingo 23 de diciembre en La Razón

lunes, 16 de julio de 2012

A más calumnias, más inversión y más empleo digno*

A todos los peruanos y extranjeros les consta que el Perú, con un modelo económico de crecimiento y de justicia social, logró durante el gobierno de Alan García una tasa promedio de crecimiento de 7,2%, a pesar de la gran crisis mundial del 2008, y una importante reducción de la pobreza del 44,5% al 31,3%. Esto, vale repetirlo, dentro de una coyuntura desfavorable tanto para EEUU como para la Unión Europea, otro de los colosos económicos del planeta.
Todos estos logros han llevado a muchos analistas y expertos a señalar que el segundo gobierno del presidente Alan García ha sido, en términos económicos y sociales, el más exitoso de la historia moderna del Perú. Logrando por ejemplo, un incremento significativo en el jornal agrícola, que pasó de 12 a 21 soles, permitiendo así que la pobreza rural disminuya de 45% a 23%. Esto es, presidente Humala, la verdadera inclusión social.
Sin embargo, hoy se pretende manchar esta gestión con el único propósito de impedir la simple posibilidad de que el APRA, liderado por Alan García y junto a otras fuerzas sociales, tenga la oportunidad de consolidar en el futuro próximo lo ya avanzado, cumpliendo la promesa de celebrar nuestros doscientos años de independencia, con un nivel de pobreza inferior al 10% y habiendo eliminado la pobreza extrema.
Se confabulan en esta suerte de complot contra el Partido del Pueblo y por tal contra la democracia, la mezquindad y el temor al arraigo popular de Alan García, pero sobre todo, el odio visceral de un personaje oscuro de la política peruana que, a pesar del alto cargo que ostentó, pareciera por casualidad, pasará a la historia por sus sórdidos escandaletes, producto de sus mundanas debilidades.
El APRA responderá a los agravios, pues históricamente lo ha hecho sin temores, con energía y respeto al gobierno, para que así cumpla con los acuerdos plasmados en las hojas de ruta, que hicieron posible su triunfo final. Pues su primera propuesta era demagógica y trasnochada, tanto así que sus primeros aliados son hoy los principales enemigos del gobierno y del desarrollo del país, dedicándose a azuzar conflictos sociales.
Por otro lado, es un hecho incontrastable que la economía se desacelera, lo que ha motivado que el ejecutivo disponga mediante decretos de urgencia, luego de casi un año de virtual inacción, una serie de medidas para financiar proyectos de inversión pública, con el objetivo de promover el dinamismo de la economía nacional en lo que se refiere a gasto público
Todo ello es positivo, pero no olvidemos que la inversión pública es solo cercana al 25% del total. Por tanto, la inversión privada es el verdadero motor del crecimiento económico y en ese terreno este gobierno ha hecho casi nada, víctima de sus propios enredos, indecisiones y mutismos.
Finalmente, ante declaraciones de tinte personalista e infraterno de un ex alto funcionario del gobierno aprista, sobre la defensa de Alan García frente a las patrañas toledistas y de sus aliados, los verdaderos apristas, honestos y leales, hacemos explícito y público nuestro más rotundo rechazo, solidarizándonos plenamente con el compañero Presidente.
*Escrito conjuntamente con Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 01/07/2012.

miércoles, 25 de abril de 2012

La renovación del Apra

También lo encuentras en: http://www.lasopa.pe/2012/04/la-renovacion-del-apra-por-jaicec.html
El objetivo principal de un partido político es llegar al poder, y si entendemos por poder a la capacidad de influir o guiar las acciones los demás, es menester entender y saber cómo se construye, en este caso, el poder político.
El filósofo francés Pierre Bourdieu, dedicado a la sociología, definió al poder político como la suma del resto de poderes; es decir, como la suma del poder que se da en todos los campos de la sociedad, económico, intelectual, informativo, etc.
Para ello, definió al ‘campo’ como el lugar de acción social donde se compite por los beneficios específicos de cada campo, y que en cada uno de estos, se compite según el capital que se posee. Entiendo como capital, a la suma de todo lo que puede ser utilizado. Podría ser la suma de habilidades, para obtener las máximas ventajas y así imponerse sobre los otros.
Según esto, podríamos decir que la lucha por el poder político se da en todos los campos de la sociedad y que por tal, los partidos políticos tienen que estar estructurados y organizados para luchar en toda esa infinidad de campos. Por ello y ante la crisis de representatividad mundial, es necesario reflexionar sobre el cómo fueron imaginados los partidos políticos cuando surgieron y fundamentalmente sobre el cómo deben ser imaginados para enfrentar el futuro.
En el caso peruano, tenemos al Apra como el partido político más importante del siglo XX, el cual está atravesando una fuerte crisis debido a los cambios originados por la globalización, la alta tecnificación y la democratización de la información. En resumen, la forma en que se estructuró cuando apareció ya no responde a la realidad política actual.
Debido a ello, podríamos decir que el Apra ha dejado de lado la idea que nos da Bourdieu sobre el poder político y que por tal, se ha limitado a desenvolverse dentro de lo político, entiendo por esto, a limitar su desarrollo dentro de la estructura política tradicional, que en la actualidad ya no representa a lo político, sino únicamente a los políticos. Por tal, el Apra ha pasado de ser el Partido del Pueblo a ser el partido de los apristas.
Entonces, para romper con esta trágica continuidad de acción política que solo lo llevará a su desaparición, el otrora Partido del Pueblo debe estructurarse nuevamente. Para esto, debe comprender que la sociedad para la que fue estructurado ya no existe.
Lo primero que debería de hacer es entender que la típica estructura partidaria, dividida entre lo territorial y funcional debe de ser cambiada por una estructura que contemple al ámbito territorial,  funcional y virtual, pues en un mundo signado por la rapidez del intercambio de información, el cual se da en el campo virtual, es de suma necesidad entrar en la dinámica de la lucha por el poder en dicho campo.
Luego, y debido cada vez más a la alta tecnificación, debe de prestar mucho mayor atención a su estructura funcional, pues es en este campo en donde se da la lucha por el poder del conocimiento, en el que solamente los profesionales altamente calificados podrán hacerse de ese poder. Así, por mencionar solamente un ejemplo, el Apra deberá salir en busca de los mejores cuadros universitarios, pero no para introducirlos en la dinámica partidaria, la cual los espanta, sino para saber quiénes son y a quiénes tendrá que llamar para poder conducir el Estado de la mejor manera posible.
Nos queda entonces el campo territorial, el cual descansa básicamente sobre una estructura mucho menos abstracta que las dos mencionadas anteriormente, y que vemos reflejada en los locales partidarios distribuidos por todo el territorio nacional.
Y en una sociedad donde el buen uso del tiempo es vital para la producción, la militancia política territorial ha dejado de tener la importancia que tenía antes, pues para los ciudadanos de a pie es invertir su tiempo en algo a simple vista no tan productivo. Entonces, toda esta infraestructura territorial debe ser puesta en funcionamiento según los intereses de la sociedad, esto es,  los locales partidarios tienen que pasar a ser locales al servicio de la comunidad, pues solamente así la sociedad reconocerá su utilidad. Ello se puede lograr abriendo los locales a las necesidades que cada localidad tenga, haciéndolos funcionar como bibliotecas, prestándolos para campañas médicas, etc.
En conclusión, la famosa apertura del Apra no significa abrir sus puertas y convertirlo de alguna manera en un club social, significa más bien abrirlo a las nuevas necesidades de la sociedad y por ende, de la política. Esto es, la apertura del Apra debe pasar  por renovar su manera de entender y sentir la política.

miércoles, 4 de abril de 2012

El poder del Apra

También lo encuentras en: 

El internacionalista norteamericano Joseph Nye, en su afán de aportar a que Estados Unidos siga manteniendo su supremacía frente al resto de países,  dividió el poder de su país en dos. Un poder duro, basado en su fuerza militar y poder económico, es decir, su poder material. Y un poder blando, basado en su capacidad para organizar la agenda política desde la influencia de su cultura, por tal, su poder inmaterial. Llegando a la conclusión de que en la actualidad, si bien el poder duro sigue siendo fundamental, es el buen uso del poder blando el que permitirá a dicho país seguir manteniendo su supremacía.

Por ello, y debido a que llegó a mis manos una encuesta nacional que realizó el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú entre la primera y segunda vuelta electoral de la pasada elección, en torno a las percepciones que la gente tiene sobre el Apra, es que intentaré hacer el mismo ejercicio para poder determinar cuál es el poder real del Apra, pues las últimas elecciones generales, si bien en términos de resultados electorales han sido desastrosas para dicho partido, deben de servir para hacer un análisis frío que nos permita saber cuál es el veredero poder del partido político más antiguo del Perú.

Una de las preguntas de dicha encuesta se refiere a la simpatía que tienen los ciudadanos por las distintas organizaciones políticas, en la que el 5,5% de encuestados dice simpatizar con el Apra. A simple vista, la cifra es desalentadora, pero si analizamos el contexto en que se dio, nos damos cuenta que no es tan cierto, debido a que el Apra al no presentar candidato presidencial no fue parte del juego político que se desarrollaba en el momento de la encuesta. Por ello, se podría decir que ese 5,5% representa al aprismo militante, al núcleo duro que a pesar de que el Apra no participe de la contienda electoral, le guarda fidelidad.

En otra pregunta se hace referencia a la probabilidad de la gente a votar por el Apra, en lo concerniente al ámbito congresal y ejecutivo (provincial y regional), en la que haciendo un redondeo de los dos ámbitos, tenemos que el 16,5% probablemente votaría por éste. Tenemos entonces en esta cifra al voto potencial del Apra, que no se considera aprista, pero que lo ve como una alternativa y no tiene reparos en brindarle su voto, lo que consideraremos como poder blando.

Si sumamos ambas cifras, tenemos un 22% que es más o menos la votación que el Apra obtuvo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2001 y del 2006. En ambas oportunidades, la suma de su poder duro y blando lo llevó a la segunda vuelta electoral. Entonces, al igual que lo que dice Nye sobre Estados Unidos, tenemos que para el Apra es el buen uso de su poder blando lo que le permitirá nuevamente acceder al poder y así ratificarse como el partido más poderoso del Perú.

Dicho poder blando lo encontraremos entonces fuera del los locales del Apra, representado en primer lugar en la cultura familiar aprista, en la que un miembro militante del partido termina por hacer de su hogar una pequeña embajada aprista, muy alejada de la organización partidaria, pero siempre dispuesta a darle su voto. De igual manera sucede en el resto de espacios, en el centro de estudios, en el barrio o en el lugar de trabajo.

Cabe resaltar, que ese poder blando fue representado por todo el movimiento cultural que representó el Apra cuando emergió, no por gusto el primer secretario general del Partido fue un poeta, al igual como lo fueron muchos dirigentes apristas en provincias. Además, figuras como Luis Alberto Sánchez siempre funcionaron como un imán muy por encima de la organización partidaria y algunas veces con más arraigo que ella misma.

Por eso, es importante que para poder enfrentar los retos del siglo XXI, el Apra trabaje con mayor esmero ese poder blando, pues actualmente, debido al avance tecnológico y a la democratización de la información, cada vez es más difícil encontrar militantes. Ahora, cada uno es su propio partido y su único militante a la vez.

Por último, el 30% de encuestados afirma que el Apra es un partido que debería renovarse totalmente y jubilar a la mayoría de sus líderes históricos. Si leemos con atención dicha cifra, puede representar la suma de un poder duro, organizado y que trabaje de la mano junto con el poder blando, lo que se podría traducir en que el poder duro sea una herramienta que permita al poder blando actuar lo mejor posible, es decir que el Apra vuelva a ser una herramienta para la sociedad y no la sociedad una herramienta para el Apra.


miércoles, 22 de febrero de 2012

#Fraternidad2012: Este es mi cartelón, este es mi grito


La fiesta de la fraternidad se origina como un reconocimiento a la labor encabezada por Haya de la Torre para instaurar la democracia en el país. Es así como quedó instaurado el día de cumpleaños del hombre que puso de moda la democracia en el Perú, como la fecha en que el pueblo aprista hacía una pausa en su quehacer político para dar muestra de su unidad, y mediante el discurso de su líder, reafirmar su compromiso con el país y la democracia.
Por ello, todos los años, desde que se instauró dicha celebración, no sólo apristas, sino todo el Perú, esperaban con ansias el mensaje que marcaría por un año más el accionar del partido político más importante del país. Siendo así, correspondería que esta vez, dicha celebración sea por todo lo alto. Pues, es la primera vez desde que dejó el gobierno, que el Apra tiene la oportunidad de dirigirse al país para dar un balance de su paso por la administración pública y, además, marcar el derrotero a seguir en los próximos días.
Debería por ello, ser un mensaje de optimismo, pues el gobierno aprista, con errores y aciertos, ha sido el gobierno más exitoso que ha tenido el país. Y la prueba más contundente de ello, es la de haber sido el gobierno que más ha reducido la pobreza en la historia (de 44.5% a 31.3%), logrando así que de cada 100 peruanos pobres, 35 hayan dejado de serlo.
Sin embargo, la realidad es otra. Una dirigencia enquistada e impopular, tanto partidaria como públicamente, intentó disfrazar su incompetencia con una serie de celebraciones alternativas, que felizmente no progresaron. Éstas sólo tenían como objetivo ocultar su nula capacidad de convocatoria, pues la crisis política a la que han llevado al Apra, es la peor que éste haya podido enfrentar en tiempos de democracia.
Pero las aves de paso que nos han llevado a esta situación se irán, y la fuerza de la fraternidad que ya venció a las más crueles y corruptas dictaduras, volverá a aparecer desde abajo hacia arriba, tal como apareció para implantar esta festividad, para hacer del Apra el partido sólido y moderno por el que tantos hermanos murieron.
El Apra es de todos los peruanos, y Víctor Raúl es universal. Muestra de ello es el ejemplo que dio el segundo gobierno aprista, dirigido por el Presidente Alan García, convocando a todos los peruanos de buen corazón que quisieron colaborar en la difícil labor de hacer de este país un lugar mejor donde vivir.
Y ese es el derrotero que el Apra deberá seguir, dejando de lado a los que nos siguen haciendo daño y convocando a aquellos peruanos, que apristas o no, mantienen aquella ilusión de alcanzar la justicia social. Sólo así podremos seguir festejando la “fraternidad”.  Hagámoslo no por los apristas, hagámoslo por el Perú, tal como nos lo enseñó Víctor Raúl.

domingo, 17 de julio de 2011

Informe: el Perú el 28 de Julio del 2021

*Publicado en http://www.lasopa.pe/, único territorio libre de Indoamérica.

Alan García no solamente termina su tercer periodo como presidente, sino que además es el presidente que entrega al Perú al cumplimiento de sus doscientos años de vida. Es cierto, hemos madurado y hemos avanzado mucho, pero seguimos siendo un país joven y eso se nota en nuestras instituciones, ellas siguen siendo tan impúberes, débiles e indefensas, parecieran nunca lograr sacar cuerpo.


Y es que el panorama con el que entramos al inicio de nuestra tercera centuria, a pesar de los grandes avances en materia económica, sigue siendo, como lo ha sido a lo largo de los años que como nación tenemos, incierto.


Recordemos no más la llegada de García a su tercer mandato. Y es que tras el gobierno de Ollanta Humala, el Perú siguió siendo el mismo, el proyecto nacionalista en alianza con la autodenominada izquierda socialista o marxista peruana, fue como todo los proyectos de estos grupos, una gran estafa. No llegó nunca el cambio social, la redistribución terminó restringiéndose a una gran billetera estatal, aunque dejando grandes inyecciones de dinero donde estallaba algún conflicto social, lo que sólo generó mayor corrupción y empoderamiento a favor de pequeñas élites económicas regionales. Teniendo además, por encima de todo, la sensación de estar bajo el lenguaje de cuartel, muy característico del presidente nacionalista.


Ollanta nunca se acordó de Diez Canseco y compañía, prefirió al más puro estilo toledista hablar de la gobernabilidad para aliarse con otra gente. Los izquierdosos progres se acomodaron rápidamente en la burocracia estatal, tal como sucedió en el gobierno de Perú Posible en el 2001-2006 y en el transitorio que encabezó Paniagua el 2000, olvidándose así, de todos sus reclamos, por un plato de lentejas. Los chicos ex PUM (ex BM, ex BID, ex PNUD, ex FMI), se cansaron rápidamente de ser parte de la comidilla pública y jamás pudieron cumplir su promesa de poner a García tras las rejas.


Lo único que hicieron fue relanzarlo a la palestra nacional como jefe de la oposición, al defenderse éste de manera espectacular en el antejuicio que se le hizo en el parlamento nacional, en dónde desarmó todo tipo de acusación en su contra. Además, le dieron a García el motivo perfecto para empezar una depuración partidaria debido a los escándalos de corrupción encontrados, de los que García fue el único que siempre salió bien librado, perfilando así el APRA a su imagen y semejanza, para que sea nuevamente su maquinaria electoral.


La derecha siguió haciendo política desde sus medios de comunicación y sus sindicatos empresariales. Los militares intentaron amagar, pero Ollanta acomodó rápidamente a los oficiales de su promoción y les dio una jugosa chequera para reflotar a las Fuerzas Armadas y así cuidarnos del fantasma chileno, muy presente en los sueños mojados del ex comandante.


Así el campo quedó libre para elegir nuevamente al menos peor, como dicen los huachafos, en la segunda vuelta del 2016. Nuevamente Keiko Fujimori volvía a rozar la presidencia, pero esta vez, era el gran “cuco” García su oponente, y el que terminaría quemando nuevamente el sueño de volver a los fujimoristas. Cosas curiosas, muchos se volvieron a tapar la nariz para ir a votar y más chistoso aún fue ver cómo el grupo “No a Alan”, encargado de impedir que García volviese al poder nuevamente, terminó votando por Alan, con tal de no votar por Keiko.


El tercer gobierno de García empezó entonces como también empezó el segundo, sin luna de miel y con muchos anticuerpos. Pero esta vez García tenía la cancha libre, lo que quedaba de lo que alguna vez se llamó izquierda peruana era uno que otro dinosaurio barbón. Y ni qué decir de la derecha, que se alineó rápidamente para proteger sus intereses. Así García se dedicó a hacer lo que mejor sabe hacer, comunicar, convirtiéndose en el actor principal de la política peruana y en la mayoría de los casos en el único actor real capaz de solucionar problemas.


Y así comenzaron a correr los años de su gobierno, con un García más ágil, debido tal vez a la baja de peso que consiguió tras reducir su estómago antes de la campaña, y encima sin un rival al frente que lo pare. De este modo pasó a convertirse en una especie de abuelito de todos los peruanos, del que todo el mundo rajaba, pero que bien o mal siempre se hacía extrañar. Pero como todo buen abuelito, se olvidó también de muchas cosas, sobre todo, de las reformas que el Perú venía aguantando ya doscientos años. Prefiriendo así un gobierno engreidor en vez de transformador.


Al final de cuentas, la principal promesa de García estaba cumplida, había entrado en la historia. No solamente se convirtió en el presidente que más tiempo gobernó, sino que lo hizo democráticamente y no en periodos seguidos.


La otra gran promesa, no se cumplió, no se modernizó el Perú, no se incentivó el desarrollo de instituciones, mucho peor, el sueño presidencial de García destrozó la única institución política con la que contaba el país, pues del viejo partido de Haya de la Torre, sólo queda ya una pequeña fotografía de la cara de Haya de la Torre.

(Lo encuentras en: http://www.lasopa.pe/2011/07/informe-el-peru-el-28-de-julio-del-2021.html)

lunes, 11 de julio de 2011

¿Este es el Apra? ¡Qué les parece!

*Publicado en www.lasopa.pe, no lo leas.

Me despierto y me preparo para ir a la universidad, ya en la universidad, en medio de una clase, recuerdo una de las miles de historias que me suele contar mi padre sobre la epopéyica vida que tuvo mi abuelo y de como ésta lo llevo a morir tuberculoso en la cárcel. Ya en la tarde de regreso a mi casa, decido ir a conocer “eso” que hizo palpitar el corazón de miles de peruanos que, como mi abuelo y muchos abuelos más de la democracia, sacrificaron toda una vida tranquila en familia por otra llena de avatares y que en muchos casos culminó en una trágica y valerosa muerte.

Llego al local del APRA, en la famosa “Avenida de los Pañuelos Blancos” y al ver esa casona antigua con decenas de personas que dialogan y van de un lugar a otro, me entra una sensación extraña, como de nostalgia, pues las ya míticas historias escuchadas comienzan a asomar como si fueran parte de mi propio pasado. Pero a la vez tengo un sensación de expectativa y alegría, por fin voy a conocer “La Casa del Pueblo”, por fin entenderé a que hay detrás de tanto “loco apro”, como algunos los llaman.

Una vez dentro comienzo a buscar jóvenes que me puedan contagiar esas ganas de luchar por algo, en vez de vivir padeciéndolo. Busco, busco y hasta que por fin encuentro en una sala a un conjunto de jóvenes, y por la acalorada forma en que conversan pareciera que estuviesen en un debate ideológico, así que decido entrar.

Pero no entiendo lo que discuten, no escucho nada sobre las tesis antiimperialistas del Viejo, de las que tanto hablaba mi abuelo y de las que ahora me conversa mi padre; al parecer discuten por la elección de unos cargos. En eso comienzan los insultos e improperios, se dan pequeños amagos de bronca y termina intempestivamente la reunión.

Salgo de la sala en la que estaba y camino por lo que llaman “el Pasaje Arévalo” y vuelvo a ver varios grupos de jóvenes, pero entre estos grupos se atacan, sigo sin poder encontrar a alguien para conversar y decirle que quisiera ser como aquellos personajes míticos que se atrevieron a tomar Trujillo, con el único grito de “pan con libertad”.

Entonces decido regresar a mi casa y rumbo a ella pienso en esas tres horas que perdí en ir a lo que los “compañeros” llaman “La Casa del Pueblo”. Una vez en casa no puedo dejar de pensar en lo que vi. Ahora, qué le diré a mi padre cuando me pregunte por mi primera experiencia en el APRA, prefiero intentar distraerme con cualquier cosa, pero no puedo así que decido dormir. Tendido en cama no consigo dormir, no puedo dejar de pensar en lo que vi, y simultáneamente me vienen a la mente las historias de Alfredo Tello, de Barreto, será eso por lo que tantos sacrificaron tanto, será eso por lo que mi padre se quedó huérfano a temprana edad.

No lo entiendo, mi abuelo murió preso acaso por buscar un cargo dentro del APRA o por luchar por la justicia social. Espero que no sea así, espero que solo haya sido que fui en un mal día, espero por la memoria de cientos de abuelos de la democracia y por el Perú, que lo que vi no es el día a día del acontecer en el APRA y que la segunda vez que vaya todo será diferente y me den ganas ser como todos aquellos hombres que entendieron su vida, como una sacerdocio cívico dedicado a la justicia social.


domingo, 19 de junio de 2011

El fujimorismo se tumbó al fujimorismo

*Artículo publicado en www.lasopa.pe, único territorio libre de Indoamérica.

Un día nos llegó un fax que decía: renuncio. Y la sociedad civil organizada y vigilante se volcó a las calles del Perú a celebrar el triunfo de la democracia.

Otro día, varios años después, la democracia volvió a vencer por apenas 447 057 votos (7.937.704 votos contra 7.490.647) y las calles se volvieron a llenar de multitudes ardientes de democracia, que celebraban su triunfo.

Esto sólo pudo pasar gracias a la imaginación de varios grupos de personas, los cuales dieron la impresión de ser un disfuerzo social o un club de amigos.

Y eso es muy preocupante, porque se nos han pasado diez años de democracia y no hemos hecho nada, esta sigue igual de frágil e igual de artificial o como caída del cielo. Parece que no recordáramos que, efectivamente, el regreso a la democracia nos cayó del cielo. Qué el gran conquistador de la democracia fue el mismo Fujimori cuando amablemente nos la envió por fax, al mismo momento que enviaba su renuncia a la presidencia.

Tan similar como decir que los escasos 447 057 votos por los que perdió el fujimorismo, fácilmente podrían representar el famoso “matamos menos” y no un gran discurso de la decencia frente a la corrupción. Otra vez fue del fujimorismo mismo y no de otro lado, de donde vino su derrota.

Por tanto queda muy claro, que la segunda vuelta electoral que tuvimos volvió a mostrarnos nuestra fragilidad democrática, pues de qué democracia podemos hablar si no hubo partido político alguno en la disputa por la presidencia. Lo que al final nos llevó obviamente a escoger entre dos autoritarismos, uno de jerga “neoliberal” y otro de jerga “social”; es decir, la misma chola pero con diferente calzón.

Pero felizmente, ante la crisis de representación política en que nos encontramos, nuevamente la sociedad civil, ahora vigilante, saldrá a poner el pecho y asegurar el triunfo de la democracia, como lo hizo contra Fujimori en los 90s.

Porque la lucha contra el fujimorismo fue dura y pareja. ¿O no? Por favor, lo más grande que hubo contra Fujimori fue la marcha de los cuatro suyos, y estamos hablando máximo de ochenta mil personas, y no digo menos, porque yo también estuve ahí y quiero ser parte de ese mito que se tumbó a Fujimori. Otra cosa es que se vio una cantidad de gente en las calles como no se veía en años. Recordemos que cuando se dio el autogolpe del 92, no hubo nada articulado contra Fujimori. La clase política se descascaró como por arte de magia, el Apra demostró que sin Alan García no hace ni cosquillas, y ni qué decir de la sociedad civil, relegada a salir de vez en cuando a la Plaza de Armas con sus ñabateas (recipiente que se usa para el lavado de banderas y sábanas, promocionado por una conocida marga de detergente).

Tan representativa como democrática y masiva fue también la marcha por la democracia o anti Keiko, que parecía más una victoria pírrica, de quince mil personas aproximadamente, juntas por la democracia contra una candidata, que en elecciones limpias y democráticas representaba nada menos que al 23% de la población, que democráticamente había votado por ella.

Y otra vez también nuestra clase política intentando ya no nadar, aunque sea flotar, para no morir ahogada en su propio mar de vanidades. Otra vez como hace diez años, no hay partidos políticos. El Apra ahora puso como pretexto que Alan García está gobernando y que volverá a salvar a lo último parecido que tenemos en el Perú a un partido político una vez acabado su mandato. De la misma manera estuvieron esperando que regresara del exilio para salvarlos. Es cierto, Alan García volvió y el Apra volvió a llegar al poder (o algo parecido), lo que si no sé es si eso lo ha salvado o lo ha ahogado más.

Nos queda entonces, nuevamente el fujimorismo, poniendo la agenda, como la puso para el regreso a la democracia. Pues fue el vladivideo lo que hizo que Fujimori mandará su renuncia por fax, así como fue el Congreso con mayoría fujimorista el que eligió a Valentín Paniagua como presidente transitorio.

Tenemos entonces que agradecerle a Trelles su “matamos menos”, si es que a alguien hay que agradecerle la derrota de Keiko Fujimori, del mismo modo que tenemos que agradecerle al vladivideo el regreso de la democracia. Otra vez, ahora en el 2011, como aquella vez en el 2000, tenemos que agradecerle al fujimorismo haberse tumbado al fujimorismo.

No esperemos al 2016 a que el fujimorismo se vuelva a entrometer en el camino al triunfo del fujimorismo, pues no hay instituciones a la vista que lo puedan hacer. La autodenominada izquierda sigue igual de ciega que la derecha, y el aprismo está muy flaco a la vez que Alan está muy gordo. Encima nuestra sociedad civil ahora quiere ser guachimán. Hagamos algo para que tanto la clase política como la sociedad civil estén a la altura de lo necesitado. Demostremos que nuestra memoria va más allá de diez años y que la reconciliación o es con todos o no es reconciliación.



lunes, 25 de abril de 2011

Con el perdón de Vallejo

Al fin de la elección,
y muerto ya el Partido, vino hacia él un dirigente
y le dijo: "El Apra nunca muere"
Pero el Partido ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron los dos secretarios generales y repitiéronle:
"El Apra nunca muere"
Pero el Partido ¡ay! siguió muriendo.

Acudió a él todo el comité ejecutivo nacional,
clamando: "El Apra nunca muere"
Pero el Partido ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon todos los miembros de la comisión política,
con un ruego común: "El Apra nunca muere"
Pero el Partido ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los apristas de corazón, sin cargo de por medio,
con carné y sin carné
le rodearon; les vio el Partido triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer compañero; echóse a andar...

*Perdónanos Vallejo, pero todos tenemos Marías que se van.

(Encuentralo también en: http://www.lasopa.pe/2011/05/con-el-perdon-de-vallejo.html)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Unión Civil entre personas del mismo sexo

El quinto punto máximo del APRA dice:
"Por la solidaridad con todos los pueblo y clases oprimidas del mundo"

Y en su discuro ante el I Congreso Nacional del PAP, Haya de la Torre dice:
"El aprismo -y ésta es su esencial diferenciación de los viejos partidos y de las totalitarias dictatoriales internacionales comunistas y fascistas- considera a la libertad del hombre como ciudadano y como trabajador, inseparable de la justicia social. Por tanto su concepción de una libre democracia es inherente a la de una Democracia Económica".

Por ello, en la necesidad de seguir buscando la igualdad de todos los hombres ante la ley y la sociedad, lo que nos permitirá poder hablar de una democracia verdadera, es que adjunto y apoyo el texto de un email que se ha enviado a la comision de derechos humanos del congreso, encargada de evaluar los proyectos de ley del patrimonio compartido y el de las uniones civiles.

Estimado Congresista:

Es labor de nuestros legisladores, generar un marco legal que promueva y luche por una sociedad justa, de igualdad legal, respeto y oportunidades. El Perú es un país fragmentado por diferencias absurdas que, lamentablemente encuentran vacíos legales en nuestra regulación; resultan entonces afectadas distintas minorías. Usted, como miembro de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos es responsable de buscar terminar con dichas injusticias.

La constitución del Perú es clara al establecer que todo peruano tiene derecho a igualdad ante la ley, y que nadie puede ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole. Es aquí donde la orientación sexual esta tácitamente incluida; lo que hace necesario que se reconozca con justicia a esta minoría discriminada.

Este articulo elemental de la constitución debe ser aplicado en todo aspecto social, incluido el matrimonio. No le parecería ilógico que se prohíba el matrimonio entre personas de distinta raza, religión o condición social? Bueno, hasta hace algunos años, esto era una realidad.

La homosexualidad es una condición humana que merece ser tratada con el mismo valor que cualquier otra equivalente. La sociedad Peruana debe entender que la homosexualidad no es una enfermedad, no es una inmoralidad, no es un pecado, ni mucho menos una opción. La ciencia, y me remito a reconocidos psicólogos como Henry Gleitman, Alan Fridlund o Daniel Reisberg, afirma que dicha condición es de carácter biológico e irreversible. No es el resultado de ningún factor psico-social ni emocional. Es tan normal como la heterosexualidad. Es por eso que no puede ser tratada, ante la justicia, de manera diferente; ni mucho menos ser motivo de discriminación.

Las ciudadanas y ciudadanos peruanos con parejas del mismo sexo, tienen el derecho a que sus familias sean protegidas por el Estado Peruano en todos los niveles, cumpliendo con los artículos 1 y 2 de nuestra Constitución. La ley de las Uniones Civiles entre personas del mismo sexo (04181/2010-CR) junto con la del patrimonio compartido (04176/2010-CR) son elementales para mejorar la calidad de vida de millones de peruanos: la de los ciudadanos y ciudadanas homosexuales, y por añadidura la de su entorno familiar y social al permitirles formar una institución civil estable y protegida. Las parejas homosexuales tienen el derecho de unirse emocionalmente, y que esta unión sea reconocida por la ley y respetada por la sociedad. Para de esta manera acceder a beneficios tales como: seguros de vida, seguro social, herencia, visitas medicas, entre otros.

Me dirijo a usted entonces para pedirle que revise adecuadamente dichos proyectos y nos ayude a dar ejemplo de justicia, tolerancia y respeto. Abogo por su sentido común, pero sobre todo por su buen corazón. Es usted mi representante en el Poder Legislativo y debe luchar porque mi país sea un lugar de justicia y respeto, donde todos los Peruanos tengamos los mismos derechos y oportunidades.

Confió en usted.

Muy atentamente,

Diego Padilla Philipps
DNI 43004286

sábado, 8 de mayo de 2010

Vuelvo a sentir bajo mis talones el costillar de Rocinante (1)

El último 7 de mayo se cumplieron 86 años de la fundación del Apra en México, y yendo más allá de la polémica sobre si dicha fecha fue realmente el acto fundacional del movimiento o solamente un acto simbólico de lo que con el paso del tiempo se convertiría en el Apra, es necesario voltear la mirada al pasado para ver qué es lo que ha hecho posible que con el paso de tantos años, tantas coyunturas adversas y tantos errores como aciertos, el Apra se haya podido consolidar en el país, como la única institución política en nuestros ya casi 200 años de independencia.


La complejidad de la actual coyuntura hace sin embargo, que sea necesario y primordial separar la paja del trigo, para demostrar que apetitos personales, que socavan la institucionalidad del Partido y por tal de la democracia en el país, no pueden ser tolerados de ninguna manera. Por lo que cada militante aprista que haya hecho uso de la investidura partidaria o del cargo que le confió el Partido del Pueblo, para satisfacer intereses propios e individuales, tendrá que ser doblemente castigado. Siendo en primer lugar responsabilidad de la justicia hacer que todo el peso de la ley caiga sobre los que hayan delinquido. Y en segundo lugar, siendo responsabilidad de todos los apristas con carné partidario o sin él, hacer que sobre los culpables no solo caiga la condena correspondiente, sino también, la maldición de todo el pueblo aprista, por haber traicionado la sangre de los mártires del partido y las ilusiones de los cientos de jóvenes que siguen albergando en sus corazones los grandes ideales de justicia social y pan con libertad.


Felizmente las instituciones se construyen para sobrevivir a coyunturas, y en este caso, en sus 86 años de existencia, esta será una prueba más para que el Apra demuestre que su compromiso histórico va mucho más allá. Pues si algo ha sido el Apra a lo largo de su existencia, es el de ser el canalizador de las esperanzas e ideales de muchos jóvenes, lo que hace que el accionar de algunos podridos del alma, sea ampliamente superado por el de los que siguen creyendo que un país diferente es posible.


Es por tal, que se podría decir que los 86 años que cumple el Apra, los cumple porque no ha perdido ese sabor quijotesco, que a pesar de los errores y mal accionar de algunos, sigue encandilando diariamente a los que todas las mañanas al despertar, vuelven a sentir el costillar de Rocinante bajo sus talones, y salen a enfrentar el día, con el mismo espíritu revolucionario con el que aquella mañana de mayo se despertaron tantos hombres de buen corazón que solamente soñaron con la posibilidad de un futuro mejor. Siempre en toda institución humana aparecerán Judas y crápulas que intenten nublarnos el camino y siempre estará en nosotros mismos la capacidad de expulsarlos y juzgarlos como las ratas que son.


El futuro es nuestro.



(1) Frase con la que Ernesto Guevara empieza la última carta de despedida a sus padres.

sábado, 1 de mayo de 2010

Ni a cocachos aprendí, el drama de la autodenominada izquierda peruana que no aprende la lección

Un comentario basado en la nota aparecida en La República sobre el llamado a un frente izquierdista (http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20100415/9/node/261031/todos/15) y sobre el artículo de Alberto Adrianzén en La República (http://www.larepublica.pe/disidencias/01/05/2010/las-posibilidades-de-la-izquierda).



De ser, en los años ochenta, una de las izquierdas más fuertes del continente, es ahora una especie de híbrido de cierto cúmulo de fuerzas poco representativas, como los son nuestra alicaída organización sindical, ciertas asociaciones de la sociedad civil que más se parecen y son una clase política fracasada, y un grupo de tecnócratas de pasado izquierdista pero que hoy cambiaron la dictadura del proletariado por la dictadura del doctorado.



Esto hace que un gran sector popular y progresista, que no se siente representado por el Apra, los siga viendo con la misma desconfianza de toda la vida, permitiendo así que fenómenos como el fujimorismo y el nacionalismo de Humala, terminen siendo su cobijo.



Habría entonces que hacer una pequeña revisión de cómo apareció y cobró fuerza este fenómeno izquierdista, no aprista, en los ochentas. Básicamente, se da por la profunda reforma social que significó la dictadura militar encabezada por Juan Velasco Alvarado, que permitió de cierta manera abrir una ventana a nuevos movimientos que logren institucionalizar y democratizar dichos cambios. Y es así que aparece el gran Alfonso Barrantes (ex militante aprista), como el líder carismático capaz de unificar dichos movimientos y darles forma institucional por medio de la llamada Izquierda Unida (IU).



Lamentablemente todo el esfuerzo de Barrantes terminó destruido por el personalismo de quienes se autoproclamaban líderes de la IU y que veían en él a un líder cuyo nivel era más bajo que el de ellos, pero que sobre todo eran muy recelosos de su pasado aprista y de su cercanía amical con el presidente Alan García. Todo esto, terminó por hacer colapsar el único embrión de institucionalizar a la izquierda política no aprista en el Perú y de lograr en los años ochentas junto al Apra (el Apra y la IU sumaban el 75% de la representación política nacional), las bases para la gran transformación social que tanto le sigue faltando al país.



Y en la actualidad da mucha pena ver como los llamados a recomponer el movimiento popular y progresista del Perú sigen siendo presa de los mismos apetitos y defectos, haciendo que nuestra incipiente democracia vuelva a padecer de una cojera crónica, la cual se sigue alimentando de los egos personales de quienes lo quieren representar y que parecen no haber aprendido de los errores que por años han venido repitiendo.




Ojalá que los recientes llamados a reconstruir dicho movimiento con el concurso de personas y no partidos, como de manera errónea lo han hecho siempre, sean solo un error semántico y que apunten a construir un partido fuerte y articulado, que ayude a ampliar el abanico democrático y que no deje solo al Apra en la tarea de articular la democracia con los sectores más excluidos y poco representados de nuestra sociedad.