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miércoles, 17 de abril de 2013

Algunas precisiones para el ex sacerdote Marco Arana

El ex sacerdote y líder de Movimiento Tierra y Dignidad, Marco Arana, furibundo y radical anti minero, ha escrito en el diario El Comercio un artículo de reflexión acerca del desarrollo con sostenibilidad ecológica, democracia y justicia social. En el que dice que tanto los gobiernos de derecha y de izquierda, desde Santos hasta el fallecido Chávez, no le han dado la importancia a los avances científicos-tecnológicos que compensarán y resolverán los graves problemas ecológicos que el actual modelo de desarrollo genera.


Sin embargo esto no es del todo cierto, pues en el segundo gobierno aprista, gracias al impulso de la inversión privada encabezado por el ex presidente Alan García, se logró en tan sólo 5 años, reducir la pobreza como en ningún otro país de la región, haciéndola retroceder del 48% al 30%. Lo que se pudo lograr gracias a la creación de 2 millones 500 mil empleos, que permitieron un aumento del 52% de la masa salarial y del 41% en el ingreso promedio del trabajo. Además se consiguió un aumento significativo del jornal agrícola, que pasó de 12 a 21 soles. Gracias a todo esto se logró algo fundamental, disminuir el coeficiente de desigualdad (Gini) a 0.47, logrando así que el Perú tenga mayor igualdad en la distribución que Brasil y Chile.

Y para que todos estos avances sean sostenibles y podamos hablar de una verdadera democracia social, se creó el marco normativo más vanguardista en América Latina para asegurar que las actividades extractivas en el país estén sujetas a una supervisión y fiscalización ambiental adecuada. Lo que permitió que se creara el Ministerio del Ambiente y se diera la Ley de Recursos Hídricos que hizo posible la creación de la Autoridad Nacional del Agua, máximo ente rector de las gestión multisectorial del agua en el Perú, que hoy están intentando replicar en Chile.

Además, la creación del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas - SERNANP, ha permitido gestionar y conservar nuestra diversidad biológica promoviendo por ejemplo, el ecoturismo y el pago por bonos de carbono, que algunas instituciones como la municipalidad de Magdalena vienen promoviendo. También, la implementación de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre - DGFFS, ha servido para promover y regular la actividad extractiva maderera sostenible, evitando así la depredación que tanto dañó nos ha hecho.

Por lo tanto, tildar de neoliberal al gobierno aprista es una equivocación, pues fue un gobierno pragmático y realista, consciente de que se vive en un mundo diferente y en constante cambio, entre otros factores por la velocidad en que se intercambia información y por el valor cada vez más creciente de la economía de las ideas, que han convertido a nuestro planeta en un mundo globalizado y por lo tanto interdependiente y multipolar. Por ello es que el objetivo del aprismo es establecer en el Perú una verdadera democracia social, ajena al conservadurismo o liberalismo a ultranza y a los modelos autoritarios de izquierda o de derecha, como el chavismo y sus réplicas.

*Artículo escrito junto a Fernando Maceda Sandoval, también lo encuentras en: http://lasopateologa.blogspot.com/2013/04/algunas-precisiones-para-el-ex.html

martes, 16 de abril de 2013

La Democracia Social

En su último libro “90 años de Aprismo”, para satisfacción de todos los apristas y también de quienes no lo son, Alan García ratifica que: “El objetivo del aprismo fue y es la democracia social –y no socialista-, que libere al ser humano de la explotación, el abuso, la pobreza y la miseria, garantizando con ello condiciones básicas para el ejercicio de la libertad y la búsqueda de la felicidad. Como concepto, la democracia social propone distribuir equitativamente los recursos de acuerdo con la contribución de cada cual en la producción y el desarrollo, evitando la injusticia y la desigualdad exagerada”. Lo que se entiende como garantizar para todos la igualdad de oportunidades. 


Por lo tanto, quienes creen que el Apra se ha convertido en un partido conservador o neoliberal han tenido una percepción equivocada, justificada quizás por la comparación entre los dos gobiernos apristas. El primero dogmático, ideologizado y como afirma el propio Alan García, más velasquista que aprista. Y el segundo, políticamente pragmático y abierto a otros sectores de la sociedad y la política, dedicado a promover la inversión y el trabajo digno como principal fuente de crecimiento económico, con un extraordinario impulso de la inversión pública con lo que se logró la más grande reducción de la pobreza en la historia del país, reduciéndola de 44,5% a 31,3% en tan solo 5 años. 

Así, en este libro se pone énfasis y se deja muy en claro que el Apra está lejos del modelo socializante de democracias reeleccionistas que devienen en autocracias corruptas y en endiosamiento a sus caudillos, típico de los regímenes autoritarios de derecha o izquierda. Ni encarna ni aboga por políticas donde se impone la sacrosanta ley del mercado, que es la que decide todo y está por sobre todo. Es decir, Alan García enfatiza como lo afirmaba Víctor Raúl Haya de la Torre, que el Apra tiene que adecuar su acción política y su manejo económico y social de acuerdo a la realidad en la que vive el país. 

Como claro ejemplo de lo dicho, ya en el lejano 1945, el visionario fundador del Apra, afirmaba respecto al programa de Roosevelt contra la crisis económica que duró de 1929 a 1934, denominado como el Nuevo Trato que: “Planificación y democracia caben dentro de la libertad y se hace imperativo dejar de lado para siempre la formula liberal del laissez-faire”. 

Esta posición realista, coincide con lo que acaba de expresar el recientemente electo Papa Francisco que: “La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos”. Agregando también que: “Así como el comunismo cayó por sus contradicciones internas, este liberalismo también va a caer pos sus contradicciones internas”. Palabras que nos alientan a seguir luchando por la justicia social, bandera inclaudicable del aprismo.

*Artículo escrito junto a víctor Raúl Trujillo y publicado en La Razón el 17 de marzo del 2013