jueves, 16 de agosto de 2012

Los errores y horrores del gobierno*


Muchos guardábamos la esperanza de que, en su mensaje a la nación del pasado 28 de Julio, el presidente Humala fijara el rumbo político y económico del país; sin embargo, su tedioso y monótono discurso fue una larga lista de programas de inclusión social de corte asistencialista, sin siquiera fijar metas para el año 2013, sino todo referido a un lejano 2016, con una o dos excepciones como el seguro oncológico, aunque sin conocerse su financiamiento.

Algunos consideran que el discurso no fue tan malo, justamente porque en concreto no dijo casi nada, pero las omisiones son graves por cuanto el Perú, como lo afirman prestigiosos economistas de dentro y fuera del país, va a ser indudablemente afectado por la muy débil recuperación de la economía norteamericana, cuyos últimos datos respecto al desempleo vuelven a ser preocupantes y por la situación de Europa que todavía no ve la luz al final del túnel.

Además, algunos países europeos se siguen hundiendo en la recesión y en el desempleo, mientras Alemania duda en apoyarlos a través del Banco Central Europeo, por lo que el euro se tambalea haciendo que las exportaciones hacia Europa y Estados Unidos disminuyan considerablemente. Agregándose a ello, la sequía que se está produciendo en el poderoso país del norte hará que, indudablemente, suba el precio de los commodities, lo que a su vez reducirá los niveles de nuestra demanda interna. Y como si esto fuera poco, la poderosa economía del gigante asiático también tiene ahora tasas de crecimiento de un solo dígito, lo que reducirá aun más el nivel de nuestras exportaciones, afectando la caja fiscal para gastos en obras de infraestructura e inclusión social y,  por tanto, la tasa de crecimiento económico y desarrollo social de nuestro país.

Por otro lado, el sector privado todavía no se decide a invertir en los niveles que se proyectaban, debido a la incertidumbre reinante en cuanto al curso que la economía y los conflictos sociales han de seguir. Asimismo, es también muestra de esa incertidumbre lo que viene sucediendo en el ministerio de educación, donde la incompetente ministra, con el mayor desparpajo e irresponsabilidad, desactiva la Ley de Carrera Pública Magisterial, reconocida como un significativo avance para mejorar la calidad de la educación en el Perú, dando su brazo torcer ya no solo a las demandas del SUTEP, sino lo que es muy grave, a las del CONARE.

Se sabe además, de muy buena fuente, que existen disputas y descontento en las fuerzas armadas, producto del irrisorio aumento que estaría por anunciarse, y el afán de mantener el poder de un pequeño grupo alrededor del asesor de seguridad, aunque ello signifique inesperados cambios en la cúpula militar, lo que es una muy preocupante situación.

Roguemos a Dios porque esto cambie, de lo contrario se podría retroceder en lo avanzado los últimos años, tanto en crecimiento económico como en reducción de la pobreza. Esto último, fundamentalmente durante el gobierno de la justica social, el gobierno de Alan García.

*Artículo escrito junto a Vícto Raúl Trujillo de Zela y publicado el 05/08/2012 en La Razón. http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LRActualidad02&td=05&tm=08&ta=2012

sábado, 4 de agosto de 2012

Cuidado con la tentación autoritaria*


Es bueno repetirlo una y otra vez, América Latina siempre ha tenido largos ciclos de regímenes autocráticos o dictaduras. Obviamente en países como Perú, Bolivia y Ecuador, es en donde mejor se pueden apreciar estos ciclos, frente a la excepción a regla que podrían ser países como Costa Rica, Chile y Uruguay.  Así, en el Perú se ha constituido como regla que los regímenes democráticos tengan una duración no mayor de 12 años, por lo que en estas fiestas patrias habríamos llegado a nuestro límite.

Y aunque el presidente Humala haya dado un mensaje de unidad y una serie de metas para el 2016, como si la historia y el desarrollo del Perú y la justicia social recién hayan comenzado el 2011 con su gobierno, se sabe que hay voces susurrando al oído de la pareja presidencial, que cinco años no son suficientes para gobernar, por lo que habría que volver a La Gran Transformación pero caviarizada, y hacer una reforma constitucional para que el comandante pueda tentar la reelección o un cambio en la ley electoral para que Nadine postule. Será por eso que en su discurso no ha hablado de la democracia como sistema de gobierno, lo que nos parece una grave omisión.

Por eso, resulta trascendente restablecer la majestad del parlamento, hoy tan venido a menos por su mediocridad y un liderazgo que ha sido la negación de lo que ese poder del Estado significa y es, el ágora fundamental para representar, dialogar y fiscalizar. Tenemos pues que defender la autonomía de los poderes del Estado, a pesar de sus notorias deficiencias y de fallos cuyas sentencias nos puedan gustar o no. La institucionalidad de un país no es juego ni antojo ideológico, es herramienta fundamental para el fortalecimiento de la democracia.

La historia nos enseña que siempre hay gente dispuesta a subirse al coche y en ese sentido la denominada izquierda caviar, que hoy cogobierna el país, siempre ha estado dispuesta, habiendo apoyado ya autocracias y dictaduras.

Tenemos pues el ejemplo de la dictadura de Velasco, de la que hasta ahora son asolapados defensores tanto ideológica como políticamente. Sin mencionar que muchos de ellos también se vendieron y trabajaron, bajo el paraguas de tecnócratas, a la autocracia fujimorista, a la cual hoy sin ningún rubor ni vergüenza atacan despiadadamente. Tan igual que muchos grupos económicos mercantilistas a los que solo les preocupan los intereses de sus propios bolsillos. Por estas razones, debemos estar siempre alertas y vigilantes para defender a la democracia y a la libertad, las únicas capaces de guiar el desarrollo económico con justicia social. 

*Artículo escrito junto a Vícto Raúl Trujillo de Zela y publicado el 29/07/2012 en La Razón.

lunes, 16 de julio de 2012

A más calumnias, más inversión y más empleo digno*

A todos los peruanos y extranjeros les consta que el Perú, con un modelo económico de crecimiento y de justicia social, logró durante el gobierno de Alan García una tasa promedio de crecimiento de 7,2%, a pesar de la gran crisis mundial del 2008, y una importante reducción de la pobreza del 44,5% al 31,3%. Esto, vale repetirlo, dentro de una coyuntura desfavorable tanto para EEUU como para la Unión Europea, otro de los colosos económicos del planeta.
Todos estos logros han llevado a muchos analistas y expertos a señalar que el segundo gobierno del presidente Alan García ha sido, en términos económicos y sociales, el más exitoso de la historia moderna del Perú. Logrando por ejemplo, un incremento significativo en el jornal agrícola, que pasó de 12 a 21 soles, permitiendo así que la pobreza rural disminuya de 45% a 23%. Esto es, presidente Humala, la verdadera inclusión social.
Sin embargo, hoy se pretende manchar esta gestión con el único propósito de impedir la simple posibilidad de que el APRA, liderado por Alan García y junto a otras fuerzas sociales, tenga la oportunidad de consolidar en el futuro próximo lo ya avanzado, cumpliendo la promesa de celebrar nuestros doscientos años de independencia, con un nivel de pobreza inferior al 10% y habiendo eliminado la pobreza extrema.
Se confabulan en esta suerte de complot contra el Partido del Pueblo y por tal contra la democracia, la mezquindad y el temor al arraigo popular de Alan García, pero sobre todo, el odio visceral de un personaje oscuro de la política peruana que, a pesar del alto cargo que ostentó, pareciera por casualidad, pasará a la historia por sus sórdidos escandaletes, producto de sus mundanas debilidades.
El APRA responderá a los agravios, pues históricamente lo ha hecho sin temores, con energía y respeto al gobierno, para que así cumpla con los acuerdos plasmados en las hojas de ruta, que hicieron posible su triunfo final. Pues su primera propuesta era demagógica y trasnochada, tanto así que sus primeros aliados son hoy los principales enemigos del gobierno y del desarrollo del país, dedicándose a azuzar conflictos sociales.
Por otro lado, es un hecho incontrastable que la economía se desacelera, lo que ha motivado que el ejecutivo disponga mediante decretos de urgencia, luego de casi un año de virtual inacción, una serie de medidas para financiar proyectos de inversión pública, con el objetivo de promover el dinamismo de la economía nacional en lo que se refiere a gasto público
Todo ello es positivo, pero no olvidemos que la inversión pública es solo cercana al 25% del total. Por tanto, la inversión privada es el verdadero motor del crecimiento económico y en ese terreno este gobierno ha hecho casi nada, víctima de sus propios enredos, indecisiones y mutismos.
Finalmente, ante declaraciones de tinte personalista e infraterno de un ex alto funcionario del gobierno aprista, sobre la defensa de Alan García frente a las patrañas toledistas y de sus aliados, los verdaderos apristas, honestos y leales, hacemos explícito y público nuestro más rotundo rechazo, solidarizándonos plenamente con el compañero Presidente.
*Escrito conjuntamente con Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 01/07/2012.

miércoles, 25 de abril de 2012

La renovación del Apra

También lo encuentras en: http://www.lasopa.pe/2012/04/la-renovacion-del-apra-por-jaicec.html
El objetivo principal de un partido político es llegar al poder, y si entendemos por poder a la capacidad de influir o guiar las acciones los demás, es menester entender y saber cómo se construye, en este caso, el poder político.
El filósofo francés Pierre Bourdieu, dedicado a la sociología, definió al poder político como la suma del resto de poderes; es decir, como la suma del poder que se da en todos los campos de la sociedad, económico, intelectual, informativo, etc.
Para ello, definió al ‘campo’ como el lugar de acción social donde se compite por los beneficios específicos de cada campo, y que en cada uno de estos, se compite según el capital que se posee. Entiendo como capital, a la suma de todo lo que puede ser utilizado. Podría ser la suma de habilidades, para obtener las máximas ventajas y así imponerse sobre los otros.
Según esto, podríamos decir que la lucha por el poder político se da en todos los campos de la sociedad y que por tal, los partidos políticos tienen que estar estructurados y organizados para luchar en toda esa infinidad de campos. Por ello y ante la crisis de representatividad mundial, es necesario reflexionar sobre el cómo fueron imaginados los partidos políticos cuando surgieron y fundamentalmente sobre el cómo deben ser imaginados para enfrentar el futuro.
En el caso peruano, tenemos al Apra como el partido político más importante del siglo XX, el cual está atravesando una fuerte crisis debido a los cambios originados por la globalización, la alta tecnificación y la democratización de la información. En resumen, la forma en que se estructuró cuando apareció ya no responde a la realidad política actual.
Debido a ello, podríamos decir que el Apra ha dejado de lado la idea que nos da Bourdieu sobre el poder político y que por tal, se ha limitado a desenvolverse dentro de lo político, entiendo por esto, a limitar su desarrollo dentro de la estructura política tradicional, que en la actualidad ya no representa a lo político, sino únicamente a los políticos. Por tal, el Apra ha pasado de ser el Partido del Pueblo a ser el partido de los apristas.
Entonces, para romper con esta trágica continuidad de acción política que solo lo llevará a su desaparición, el otrora Partido del Pueblo debe estructurarse nuevamente. Para esto, debe comprender que la sociedad para la que fue estructurado ya no existe.
Lo primero que debería de hacer es entender que la típica estructura partidaria, dividida entre lo territorial y funcional debe de ser cambiada por una estructura que contemple al ámbito territorial,  funcional y virtual, pues en un mundo signado por la rapidez del intercambio de información, el cual se da en el campo virtual, es de suma necesidad entrar en la dinámica de la lucha por el poder en dicho campo.
Luego, y debido cada vez más a la alta tecnificación, debe de prestar mucho mayor atención a su estructura funcional, pues es en este campo en donde se da la lucha por el poder del conocimiento, en el que solamente los profesionales altamente calificados podrán hacerse de ese poder. Así, por mencionar solamente un ejemplo, el Apra deberá salir en busca de los mejores cuadros universitarios, pero no para introducirlos en la dinámica partidaria, la cual los espanta, sino para saber quiénes son y a quiénes tendrá que llamar para poder conducir el Estado de la mejor manera posible.
Nos queda entonces el campo territorial, el cual descansa básicamente sobre una estructura mucho menos abstracta que las dos mencionadas anteriormente, y que vemos reflejada en los locales partidarios distribuidos por todo el territorio nacional.
Y en una sociedad donde el buen uso del tiempo es vital para la producción, la militancia política territorial ha dejado de tener la importancia que tenía antes, pues para los ciudadanos de a pie es invertir su tiempo en algo a simple vista no tan productivo. Entonces, toda esta infraestructura territorial debe ser puesta en funcionamiento según los intereses de la sociedad, esto es,  los locales partidarios tienen que pasar a ser locales al servicio de la comunidad, pues solamente así la sociedad reconocerá su utilidad. Ello se puede lograr abriendo los locales a las necesidades que cada localidad tenga, haciéndolos funcionar como bibliotecas, prestándolos para campañas médicas, etc.
En conclusión, la famosa apertura del Apra no significa abrir sus puertas y convertirlo de alguna manera en un club social, significa más bien abrirlo a las nuevas necesidades de la sociedad y por ende, de la política. Esto es, la apertura del Apra debe pasar  por renovar su manera de entender y sentir la política.

miércoles, 4 de abril de 2012

El poder del Apra

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El internacionalista norteamericano Joseph Nye, en su afán de aportar a que Estados Unidos siga manteniendo su supremacía frente al resto de países,  dividió el poder de su país en dos. Un poder duro, basado en su fuerza militar y poder económico, es decir, su poder material. Y un poder blando, basado en su capacidad para organizar la agenda política desde la influencia de su cultura, por tal, su poder inmaterial. Llegando a la conclusión de que en la actualidad, si bien el poder duro sigue siendo fundamental, es el buen uso del poder blando el que permitirá a dicho país seguir manteniendo su supremacía.

Por ello, y debido a que llegó a mis manos una encuesta nacional que realizó el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú entre la primera y segunda vuelta electoral de la pasada elección, en torno a las percepciones que la gente tiene sobre el Apra, es que intentaré hacer el mismo ejercicio para poder determinar cuál es el poder real del Apra, pues las últimas elecciones generales, si bien en términos de resultados electorales han sido desastrosas para dicho partido, deben de servir para hacer un análisis frío que nos permita saber cuál es el veredero poder del partido político más antiguo del Perú.

Una de las preguntas de dicha encuesta se refiere a la simpatía que tienen los ciudadanos por las distintas organizaciones políticas, en la que el 5,5% de encuestados dice simpatizar con el Apra. A simple vista, la cifra es desalentadora, pero si analizamos el contexto en que se dio, nos damos cuenta que no es tan cierto, debido a que el Apra al no presentar candidato presidencial no fue parte del juego político que se desarrollaba en el momento de la encuesta. Por ello, se podría decir que ese 5,5% representa al aprismo militante, al núcleo duro que a pesar de que el Apra no participe de la contienda electoral, le guarda fidelidad.

En otra pregunta se hace referencia a la probabilidad de la gente a votar por el Apra, en lo concerniente al ámbito congresal y ejecutivo (provincial y regional), en la que haciendo un redondeo de los dos ámbitos, tenemos que el 16,5% probablemente votaría por éste. Tenemos entonces en esta cifra al voto potencial del Apra, que no se considera aprista, pero que lo ve como una alternativa y no tiene reparos en brindarle su voto, lo que consideraremos como poder blando.

Si sumamos ambas cifras, tenemos un 22% que es más o menos la votación que el Apra obtuvo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2001 y del 2006. En ambas oportunidades, la suma de su poder duro y blando lo llevó a la segunda vuelta electoral. Entonces, al igual que lo que dice Nye sobre Estados Unidos, tenemos que para el Apra es el buen uso de su poder blando lo que le permitirá nuevamente acceder al poder y así ratificarse como el partido más poderoso del Perú.

Dicho poder blando lo encontraremos entonces fuera del los locales del Apra, representado en primer lugar en la cultura familiar aprista, en la que un miembro militante del partido termina por hacer de su hogar una pequeña embajada aprista, muy alejada de la organización partidaria, pero siempre dispuesta a darle su voto. De igual manera sucede en el resto de espacios, en el centro de estudios, en el barrio o en el lugar de trabajo.

Cabe resaltar, que ese poder blando fue representado por todo el movimiento cultural que representó el Apra cuando emergió, no por gusto el primer secretario general del Partido fue un poeta, al igual como lo fueron muchos dirigentes apristas en provincias. Además, figuras como Luis Alberto Sánchez siempre funcionaron como un imán muy por encima de la organización partidaria y algunas veces con más arraigo que ella misma.

Por eso, es importante que para poder enfrentar los retos del siglo XXI, el Apra trabaje con mayor esmero ese poder blando, pues actualmente, debido al avance tecnológico y a la democratización de la información, cada vez es más difícil encontrar militantes. Ahora, cada uno es su propio partido y su único militante a la vez.

Por último, el 30% de encuestados afirma que el Apra es un partido que debería renovarse totalmente y jubilar a la mayoría de sus líderes históricos. Si leemos con atención dicha cifra, puede representar la suma de un poder duro, organizado y que trabaje de la mano junto con el poder blando, lo que se podría traducir en que el poder duro sea una herramienta que permita al poder blando actuar lo mejor posible, es decir que el Apra vuelva a ser una herramienta para la sociedad y no la sociedad una herramienta para el Apra.


miércoles, 22 de febrero de 2012

#Fraternidad2012: Este es mi cartelón, este es mi grito


La fiesta de la fraternidad se origina como un reconocimiento a la labor encabezada por Haya de la Torre para instaurar la democracia en el país. Es así como quedó instaurado el día de cumpleaños del hombre que puso de moda la democracia en el Perú, como la fecha en que el pueblo aprista hacía una pausa en su quehacer político para dar muestra de su unidad, y mediante el discurso de su líder, reafirmar su compromiso con el país y la democracia.
Por ello, todos los años, desde que se instauró dicha celebración, no sólo apristas, sino todo el Perú, esperaban con ansias el mensaje que marcaría por un año más el accionar del partido político más importante del país. Siendo así, correspondería que esta vez, dicha celebración sea por todo lo alto. Pues, es la primera vez desde que dejó el gobierno, que el Apra tiene la oportunidad de dirigirse al país para dar un balance de su paso por la administración pública y, además, marcar el derrotero a seguir en los próximos días.
Debería por ello, ser un mensaje de optimismo, pues el gobierno aprista, con errores y aciertos, ha sido el gobierno más exitoso que ha tenido el país. Y la prueba más contundente de ello, es la de haber sido el gobierno que más ha reducido la pobreza en la historia (de 44.5% a 31.3%), logrando así que de cada 100 peruanos pobres, 35 hayan dejado de serlo.
Sin embargo, la realidad es otra. Una dirigencia enquistada e impopular, tanto partidaria como públicamente, intentó disfrazar su incompetencia con una serie de celebraciones alternativas, que felizmente no progresaron. Éstas sólo tenían como objetivo ocultar su nula capacidad de convocatoria, pues la crisis política a la que han llevado al Apra, es la peor que éste haya podido enfrentar en tiempos de democracia.
Pero las aves de paso que nos han llevado a esta situación se irán, y la fuerza de la fraternidad que ya venció a las más crueles y corruptas dictaduras, volverá a aparecer desde abajo hacia arriba, tal como apareció para implantar esta festividad, para hacer del Apra el partido sólido y moderno por el que tantos hermanos murieron.
El Apra es de todos los peruanos, y Víctor Raúl es universal. Muestra de ello es el ejemplo que dio el segundo gobierno aprista, dirigido por el Presidente Alan García, convocando a todos los peruanos de buen corazón que quisieron colaborar en la difícil labor de hacer de este país un lugar mejor donde vivir.
Y ese es el derrotero que el Apra deberá seguir, dejando de lado a los que nos siguen haciendo daño y convocando a aquellos peruanos, que apristas o no, mantienen aquella ilusión de alcanzar la justicia social. Sólo así podremos seguir festejando la “fraternidad”.  Hagámoslo no por los apristas, hagámoslo por el Perú, tal como nos lo enseñó Víctor Raúl.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Túpac Amaru II: El gran rebelde entre dos fuegos

Túpac Amaru II tuvo un proyecto político muy distinto al que esperaban las masas indígenas, porque si bien el gran rebelde era netamente un indio e incluso descendía de la realeza inca, había recibido una educación privilegiada en un colegio regentado por jesuitas y destinado a la formación de potenciales caciques. Lo que le dio una visión muy distinta del pasado inca que la que tenía el indio común. A lo que hay que sumar la influencia que tuvo en él la aparición en América de los Comentarios Reales, los que al ser una novela casi utópica de lo que fue el imperio de los incas, distaban mucho de la historia real del pasado de los incas.
Así, el proyecto del gran rebelde, fue sobre todo, el primer intento de un proyecto nacional, muy ambicioso, el cual buscaba una nueva estructuración de la sociedad andina, no sobre la bases de las débiles estructuras coloniales, sino sobre la base de un nuevo concepto de sociedad, el cual no significaba volver al imperio inca, sino que intentaba dar a la sociedad una nueva estructura que pudiese responder a los nuevos actores con los que contaba y a las nuevas necesidades que se habían presentado.
Por ello, podríamos decir también, que fue el primer proyecto país del continente, que intentaba sacudirse del domino español, para pasar a regirse por un nuevo gobierno, moderno, que responda no solo a los intereses y necesidades indígenas, sino que sobre todo, responda a todo el cuerpo de la sociedad, representada por indígenas, criollos, mestizos y negros.
Recordemos pues, que Túpac Amaru II era un convencido católico y que parte de su proyecto era gobernar no solamente con la nobleza inca o con lo que quedaba de ella, sino además gobernar con los sacerdotes católicos, pues entendió y sintió dicho fenómeno religioso, como el símbolo necesario que necesitaba su proyecto de país.
Paralelamente a esto, la masa indígena veía en él, a la figura que los conduciría a derrotar a los españoles para volver a imponer el gobierno inca, del que quedaba en el imaginario popular el falso recuerdo de un gobierno sin problemas de hambrunas ni de explotación; era pues, para la masa indígena, volver a un estado que solo ellos imaginaban, producto de la tradición oral y no volver a lo que realmente fue el estado de los incas.
Sin embargo, esta expectativa indígena, es la que en un inicio le da la atropelladora fuerza que tuvo el movimiento rebelde, pues se creía que el objetivo era invertir el orden colonial, poniendo a los indígenas a la cabeza y a los españoles debajo de ellos. Por ende, se desencadeno una violencia sin precedentes, no solo frente a los españoles, sino frente a todo lo que no se le consideraba indígena, como eran los sacerdotes, criollos y mestizos adinerados, y en algunos casos, hasta ciertos indígenas que vestían similar a los españoles.
Siendo así, es que el ejército rebelde comienza a sufrir rápidamente algunos problemas, pues de un lado su líder intentaba conversar y aglutinar a criollos, mestizos y sacerdotes, mientras que por otro lado, la masa indígena buscaba vengarse y volver al pasado, con lo que se alejaba completamente del proyecto nacional de construcción de país que tenía Túpac Amaru II.