miércoles, 6 de febrero de 2013

Susana Villarán: "A llorar a La Herradura"

Parafraseando la popularísima canción de los hermanos Yaipen, que sintetiza muy bien lo que la gran mayoría de Lima le quiere decir a su alcaldesa, que haga de su vida lo que quiera pero no de la ciudad, a la cual tiene abandonada, usándola solo para dar diplomas en su nombre. Pues su ineptitud es tal, que ha sido incapaz de renovar el convenio con la Policía Nacional que permite que el Escuadrón Verde de Lima patrulle las calles del Cercado, dejando a la ciudad sin 700 agentes.
 
 
Incapacidad que además les viene costando alrededor de 9 millones de soles a los usuarios del metropolitano desde que se aumentaron los pasajes ante vista y paciencia de la alcaldesa, de la que seguimos esperando cumpla su promesa de bajar los pasajes.
 
Pero lo que es peor aún, es la paralización de obras y la renegociación de contratos, muchos de los cuales se han renegociado logrando obtener únicamente el aumento del precio a pagar por la municipalidad. Operaciones tan sospechosas como las del famoso video en el que un regidor villaranista de la municipalidad indica los pasos a seguir a los transportistas para adjudicarse rutas. Sin mencionar los más de 250 millones que se han pagado a dedo a consultoras y ongs del círculo de la alcaldesa, lo que ya está siendo investigado por la fiscalía.
 
Siendo más sospechosa la contratación del extrotskista y hoy lobbista argentino-brasileño, con pasaporte francés, Felipe Belisario Wermus conocido en el Perú como Favre, por la friolera de 150 mil dólares por 2 meses de trabajo, sin decir quien le paga. Todo esto para intentar convencer al pueblo limeño de a pie, al pequeño comerciante, al emprendedor, a los miles de trabajadores de mercados, a las mujeres y hombres de los conos que son los que más sufren con la paralización de la ciudad, que la incompetencia y soberbia de la actual alcaldesa no puede parar, como reza su frase de campaña.
 
Son pues la incapacidad, la ineptitud y lo visos de corrupción lo que ha llevado a promover la revocación de la alcaldesa y su concejo, que es el equivalente a la censura que se plantea en el parlamento al presidente del consejo de ministros y sus ministros de estado, lo que es un acto legal y democrático, además promovido desde los años 70s del siglo pasado por todo el entorno de Susana Villarán y hasta por ella misma.
 
Debiéndose recalcar que una vez bien entrado el proceso de revocación, algunos partidos consultaron a sus bases y por pedido de ellas, decidieron válidamente apoyar la revocatoria. Por el contrario fue la alcaldesa, en su desesperación, la que trató de utilizar al patriarca del Apra, Armando Villanueva, para intentar dividir el voto de su partido, inventando incluso supuestas conspiraciones y ciertos cálculos electorales para el lejano 2016. Por eso el pueblo la sentenciará a ir a llorar a otra parte, lejos del sillón municipal, a la playa de la Herradura.
 
*Publicado en La Razón el 20 de enero del 2013 http://larazon.pe/columnistas/3104-susana-a-llorar-a-la-herradura.html
 

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