martes, 30 de abril de 2013

La compra de Refinería La Pampilla: ¿Inicio de la Gran Transformación?

En medio de una ola de rumores, indicios y silencios cómplices, Ollanta Humala se encamina a seguir los lineamientos políticos esbozados en La Gran Transformación, por lo que es muy posible se termine comprando el 51 % de la Refinería La Pampilla. Lo que ha desatado una serie de pugnas en el gobierno entre los nadinistas, nacionalistas, caviares y militares de la promoción del presidente. 


Esto porque la situación económica y financiera de Petroperú no es la mejor, debido a que la empresa se dedica solamente a algunos procesos del negocio petrolero y no está integrada verticalmente. Así, las utilidades obtenidas en los últimos años son pequeñas y no cubren la inversión que requiere el Proyecto de Modernización de la Refinería Talara, para lo que se necesitan US$3,500 millones. Y si se decide comprar Refinería La Pampilla por un monto de US$400 millones, se tendría que realizar una inversión inmediata de mil millones de dólares para montar las unidades de hidrodesulfurizacion (en cumplimiento a la normatividad ambiental que regirá a partir del 2015). 

Se asumirá también una deuda que bordea los US$400 millones y otros compromisos que bordean los US$2 mil millones. Obviamente de las cuentas de Petroperú no podrán salir estos fondos, por lo que el gobierno central tendrá que ser el gran inversionista, relegando la inversión en sectores como educación, en el que este gobierno solo tiene retrocesos. 

De otro lado, la actividad de refinación es sumamente riesgosa, pues sus márgenes de ganancia son muy pequeños debido a que la fijación de precios se efectúa de acuerdo con el comportamiento de los precios internacionales, resaltando que Petroperú y La Pampilla importan el 60% y el 80% del petróleo que cargan en sus refinerías respectivamente. Así, la compra de dicha refinería requeriría que Petroperú compre grandes volúmenes de petróleo o productos, lo que se traduce en otro fuerte gasto, pues un embarque de petróleo de 380 mil barriles tiene un costo aproximado de USS$40 millones. 


Imaginemos las compras del orden de 1 millón 500 mil barriles, a lo que habría que sumarle que de acuerdo a requerimientos técnicos y legales, Petroperú debe mantener un inventario equivalente a 90 días de carga de sus refinerías, teniendo que mantener entre sus refinerías de Talara, Iquitos, Conchán y el Milagro, inventario de 9 millones de barriles de crudo. Si Refinería La Pampilla se incorpora a sus operaciones, las necesidades de inventario ascenderán a 18 millones de barriles, equivalentes a unos US$1,800 millones, con el riesgo de desvalorización de inventarios ante las fluctuaciones del precio internacional del crudo. 

Es decir, si el precio internacional del crudo baja y la empresa estatal se stockea a un precio alto, en ese momento se originarán grandes pérdidas. También existen aspectos adicionales que no se pueden soslayar, pues al fusionarse las empresas existirán funciones técnicas y administrativas que se duplicarán y que exigirán una racionalización del personal. Por ello concluimos que no es recomendable la compra de la refinería La Pampilla, debiendo invertir todo ese dinero no sólo en educación, sino en carreteras y salud, fomentando y promoviendo la inversión privada motor del crecimiento económico, del que ya hay signos de desaceleración, lo que inmersos todavía en un sombrío panorama internacional, nos podría llevar a un crecimiento del desempleo y de la inflación, con lo cual se complicaría la situación económica y social del país. La que hasta ahora, por el crecimiento sostenido y la reducción de la pobreza por más de 10 años, ha demostrado que debe seguir en el mismo modelo, pero como el comandante Ollanta ha lanzado la frase "que el mejor modelo es el chavista" cualquier cambalache económico y social puede suceder si el pueblo lo permite.

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 28 de abril del 2013.

miércoles, 17 de abril de 2013

En defensa de la democracia y la decencia en la política peruana

El país ha sido notificado de las reales intensiones del gobierno que presiden Ollanta Humala y Nadine Heredia, quienes están decididos a seguir el ejemplo del difunto autócrata venezolano Hugo Chávez, intentando perpetuarse en el poder mediante lo que inteligentemente el expresidente Alan García ha denominado la reelección conyugal. Para lograr esto, han sumergido al país en un proceso de desmocratización, empoderando a los militares, sobre todo a sus compañeros de promoción, los cuales ya están ocupando estratégicos cargos en la estructura militar, por lo que no extrañaría que en un futuro inmediato también lo hagan en el ámbito civil. 



Claros ejemplos de esto son principalmente el haberle entregado a la Marina de Guerra del Perú la administración de los puertos y el intentar volver a la obligatoriedad del servicio militar. Considerando también que el comandante se ha rodeado de asesores militares, los que le aconsejaron arremeter con todo contra la figura del expresidente Alan García, quien hasta hace pocos días se había mostrado como un hombre que intentaba apoyar al gobierno, promoviendo la inversión en el Perú por todo el mundo, para que así el ciclo de crecimiento económico y justicia social que lleva más de 10 años se siga fortaleciendo. 


Pero el comandante en retiro que nos gobierna, ha respondido a estos gestos del expresidente de una manera por demás descortés, tratando de ridiculizarlo, utilizando un lenguaje de cuartel que es inaceptable para referirse a cualquier Jefe de Estado. Afortunadamente el tiro le ha salido por la culata a la pareja presidencial, pues ha servido para que una serie de importantes líderes políticos e intelectuales del país denuncien las intenciones chavistas de perpetuación en el poder de la pareja gobernante y sus ya conocidos titiriteros, autores de un desfasado plan de gobierno que osaron llamar “La Gran Transformación”, burda imitación de una frase de Haya de la Torre pronunciada en 1923 mientras partía a su primer exilio. 

Ante estas respuestas, la pareja inquilina de la Casa de Pizarro estaría intentando armar una suerte de frente amplio con todos los grupos de izquierda, tanto de la extrema como de la caviar, el nacionalismo y de algunos otros políticos, especialmente jóvenes de cuyas buenas intenciones no dudamos, pero que por su juventud no saben lo que significaría que el Perú se convierta en un país como Venezuela o Argentina, que usan un modelo económico basado en regalar dinero del petróleo o aplicar subsidios indiscriminadamente , herramientas que los han llevado al borde de la quiebra económica, pues carecen de políticas que alienten la inversión privada, motor del crecimiento en todo el mundo y creadora de empleo productivo. 


Por ello, los partidos políticos que están por la defensa de la democracia y en contra de la reelección conyugal deben de modernizarse iniciando un proceso de rejuvenecimiento de sus cuadros, con gente que sepa gestionar y sintonizar con el pueblo, pero sobre todo iniciar una sana política de depuración de militantes sobre los cuales exista la sospecha de conductas indebidas.

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 14 de abril del 2013.

Algunas precisiones para el ex sacerdote Marco Arana

El ex sacerdote y líder de Movimiento Tierra y Dignidad, Marco Arana, furibundo y radical anti minero, ha escrito en el diario El Comercio un artículo de reflexión acerca del desarrollo con sostenibilidad ecológica, democracia y justicia social. En el que dice que tanto los gobiernos de derecha y de izquierda, desde Santos hasta el fallecido Chávez, no le han dado la importancia a los avances científicos-tecnológicos que compensarán y resolverán los graves problemas ecológicos que el actual modelo de desarrollo genera.


Sin embargo esto no es del todo cierto, pues en el segundo gobierno aprista, gracias al impulso de la inversión privada encabezado por el ex presidente Alan García, se logró en tan sólo 5 años, reducir la pobreza como en ningún otro país de la región, haciéndola retroceder del 48% al 30%. Lo que se pudo lograr gracias a la creación de 2 millones 500 mil empleos, que permitieron un aumento del 52% de la masa salarial y del 41% en el ingreso promedio del trabajo. Además se consiguió un aumento significativo del jornal agrícola, que pasó de 12 a 21 soles. Gracias a todo esto se logró algo fundamental, disminuir el coeficiente de desigualdad (Gini) a 0.47, logrando así que el Perú tenga mayor igualdad en la distribución que Brasil y Chile.

Y para que todos estos avances sean sostenibles y podamos hablar de una verdadera democracia social, se creó el marco normativo más vanguardista en América Latina para asegurar que las actividades extractivas en el país estén sujetas a una supervisión y fiscalización ambiental adecuada. Lo que permitió que se creara el Ministerio del Ambiente y se diera la Ley de Recursos Hídricos que hizo posible la creación de la Autoridad Nacional del Agua, máximo ente rector de las gestión multisectorial del agua en el Perú, que hoy están intentando replicar en Chile.

Además, la creación del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas - SERNANP, ha permitido gestionar y conservar nuestra diversidad biológica promoviendo por ejemplo, el ecoturismo y el pago por bonos de carbono, que algunas instituciones como la municipalidad de Magdalena vienen promoviendo. También, la implementación de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre - DGFFS, ha servido para promover y regular la actividad extractiva maderera sostenible, evitando así la depredación que tanto dañó nos ha hecho.

Por lo tanto, tildar de neoliberal al gobierno aprista es una equivocación, pues fue un gobierno pragmático y realista, consciente de que se vive en un mundo diferente y en constante cambio, entre otros factores por la velocidad en que se intercambia información y por el valor cada vez más creciente de la economía de las ideas, que han convertido a nuestro planeta en un mundo globalizado y por lo tanto interdependiente y multipolar. Por ello es que el objetivo del aprismo es establecer en el Perú una verdadera democracia social, ajena al conservadurismo o liberalismo a ultranza y a los modelos autoritarios de izquierda o de derecha, como el chavismo y sus réplicas.

*Artículo escrito junto a Fernando Maceda Sandoval, también lo encuentras en: http://lasopateologa.blogspot.com/2013/04/algunas-precisiones-para-el-ex.html

martes, 16 de abril de 2013

La Democracia Social

En su último libro “90 años de Aprismo”, para satisfacción de todos los apristas y también de quienes no lo son, Alan García ratifica que: “El objetivo del aprismo fue y es la democracia social –y no socialista-, que libere al ser humano de la explotación, el abuso, la pobreza y la miseria, garantizando con ello condiciones básicas para el ejercicio de la libertad y la búsqueda de la felicidad. Como concepto, la democracia social propone distribuir equitativamente los recursos de acuerdo con la contribución de cada cual en la producción y el desarrollo, evitando la injusticia y la desigualdad exagerada”. Lo que se entiende como garantizar para todos la igualdad de oportunidades. 


Por lo tanto, quienes creen que el Apra se ha convertido en un partido conservador o neoliberal han tenido una percepción equivocada, justificada quizás por la comparación entre los dos gobiernos apristas. El primero dogmático, ideologizado y como afirma el propio Alan García, más velasquista que aprista. Y el segundo, políticamente pragmático y abierto a otros sectores de la sociedad y la política, dedicado a promover la inversión y el trabajo digno como principal fuente de crecimiento económico, con un extraordinario impulso de la inversión pública con lo que se logró la más grande reducción de la pobreza en la historia del país, reduciéndola de 44,5% a 31,3% en tan solo 5 años. 

Así, en este libro se pone énfasis y se deja muy en claro que el Apra está lejos del modelo socializante de democracias reeleccionistas que devienen en autocracias corruptas y en endiosamiento a sus caudillos, típico de los regímenes autoritarios de derecha o izquierda. Ni encarna ni aboga por políticas donde se impone la sacrosanta ley del mercado, que es la que decide todo y está por sobre todo. Es decir, Alan García enfatiza como lo afirmaba Víctor Raúl Haya de la Torre, que el Apra tiene que adecuar su acción política y su manejo económico y social de acuerdo a la realidad en la que vive el país. 

Como claro ejemplo de lo dicho, ya en el lejano 1945, el visionario fundador del Apra, afirmaba respecto al programa de Roosevelt contra la crisis económica que duró de 1929 a 1934, denominado como el Nuevo Trato que: “Planificación y democracia caben dentro de la libertad y se hace imperativo dejar de lado para siempre la formula liberal del laissez-faire”. 

Esta posición realista, coincide con lo que acaba de expresar el recientemente electo Papa Francisco que: “La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos”. Agregando también que: “Así como el comunismo cayó por sus contradicciones internas, este liberalismo también va a caer pos sus contradicciones internas”. Palabras que nos alientan a seguir luchando por la justicia social, bandera inclaudicable del aprismo.

*Artículo escrito junto a víctor Raúl Trujillo y publicado en La Razón el 17 de marzo del 2013

La muerte de Chávez y su repercusión en el Perú

La muerte de Hugo Chávez, el caudillo y autócrata venezolano, ha sumido en un manto de tristeza y desolación a la mitad del pueblo venezolano, debido a que su muerte, que es un hecho natural en la vida del ser humano, ha sido envuelta en un velo de misterio desde el inicio de su enfermedad. Resultando verdadera toda la información proveniente de fuentes no oficiales que el chavismo calificaba como mentiras del imperio, pero que en realidad eran la crónica de una muerte anunciada desde que el cáncer en la zona pélvica hizo metástasis, es decir, se expandió al resto del cuerpo. 


Este secretismo en un verdadero régimen democrático, con división de poderes, con respeto a la libertad de expresión, con una fuerza armada no deliberante, no hubiese sido necesario. El avasallamiento a todo tipo de oposición y ese hacer y deshacer con el dinero público convirtió a PDVSA, una de las petroleras más grandes del mundo, en la caja grande de Chávez para vender petróleo subsidiado a sus aliados como Cuba y Nicaragua, comprar armas para enfrentarse al Imperio "en caso necesario" y a Colombia en épocas de Uribe, todo ello para implementar el modelo chavista en otros países. 

Esto ha dejado a Venezuela inmersa en una ola de inseguridad ciudadana que el año pasado cobro la vida de más de 21 mil personas, además de tener la más alta inflación del continente, con una infraestructura hospitalaria calificada como "podrida", con una escasez de alimentos generalizada, sin energía eléctrica, llegando al colmo que el mismo Chávez recomendaba usar linternas en las noches, y colocando a su país entre los 10 más corruptos del mundo. 

Sin embargo, el supremo objetivo de la revolución chavista en algunos países de América Latina, entre ellos el Perú de la pareja gobernante, sigue en pie: la perpetuación del régimen, ya sea con un solo caudillo como el caso de Castro, reformando la constitución para reelecciones indefinidas como el caso de Chávez, o como el caso de los Kirchner, mediante la utilización del o la cónyuge. 

Y esa es la posición de este gobierno, la continuación del régimen más allá del 2016 siguiendo el modelo chavista, con Nadine a dúo con el todopoderoso ministro de economía, o algún caviar o comunistoide del grupo encabezado por Siomi Lerner, ambas alternativas inaceptables para la consolidación de la democracia representativa con justicia social en el país. 

Por esta razón, todos los demócratas verdaderos debemos hacer un frente para impedir la entronización de un modelo autoritario que obligatoriamente deviene en muy corrupto y cuyo modelo económico si se rompiese el dúo Nadine-Castilla nos llevaría al desastre. En ese sentido, y en relación a la revocatoria del 17 de este mes, esperemos que los tontos útiles que se dicen demócratas a carta cabal no le hagan el juego al caviarismo que toma este proceso como un ensayo para medir fuerzas con el pueblo peruano, defraudado por una alcaldesa inepta, que cual María Magdalena, pide perdón tardíamente por su desastrosa gestión.

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo y publicado en La Razón el 10 de marzo del 2013

Ollanta y Susana: Tal para cual

Las actuales autoridades al frente del gobierno central y de la Municipalidad Metropolitana de Lima son eso, autoridades mas no gobernantes, porque esta función en la práctica no la ejercen. Y la principal razón para decir ello, tras dos 2 años ya, es la increíble incapacidad que tienen ambos para gestionar y gobernar, lo que no es igual a mandar y gritar, como si el Perú fuera un cuartel en el caso de Humala. 

Y en el caso de la señora Villarán, su gran incapacidad para gestionar, pues toda su vida se la ha pasado gritando, apedreando omnibuses, alabando y repitiendo el discurso violentista comunista, y apoyando dictaduras como la de Velasco y todos sus generalotes rojos o rosados de aquella época. Lo que también revela su vena golpista, al igual que la de Humala, quien encabezó una sospechosa revuelta en Locumba el día en que Montesinos se fugaba del país, región de la que era jefe un general íntimo amigo de Montesinos, sin mencionar su cercana amistad con un grupo muy cercano al doctor. Sin dejar de olvidar su participación desde el exterior en el frustrado golpe de estado contra su aliado de hoy Alejandro Toledo, conocido como el “Andahuaylazo”. 


La incapacidad de hacer obras y trabajar por el Perú los lleva también a tener otra similitud, la de ser un par de quejones, dedicados a echarle la culpa de todo a las administraciones anteriores, sin darse cuenta que una tiene ya más de dos años de gobierno y el otro está por cumplirlos. Siendo pavoroso el caso de la alcaldesa de Lima, quien manchó con sangre de 4 personas la municipalidad mientras disfrutaba un viaje a New York durante el operativo de La Parada; que dejó colapsar el puente por el que la Av. Universitaria cruza el río Rímac; que ha paralizado la construcción del túnel de San Juan de Lurigancho; el ya tristemente célebre “Olón de La Herradura”; los jugosos contratos con ONGs caviares y las sospechosas concesiones de obras, la cuales solo son anuncios y no realidades. Sin dejar de mencionar su fatal arrogancia. Tenemos todo el derecho a pensar que si no se presentaba la revocatoria, esta señora se seguiría dedicando a protestar por temas nada importantes, atribuirse obras que no le pertenecen y prácticamente hacer nada. Sin mencionar que el “Adánico” Ollanta solo ha inaugurado obras anteriores. 

Además, uno por autodefinición es un saco largo y a mucha honra, y la otra es una sometida a su entorno familiar y a su círculo intimo de amigos, que son los que realmente mandan en la municipalidad, todos caviares con conexiones hasta sentimentales con personajes muy cercanos a Patria Roja y a Marco Arana, enemigos de la inversión, tan necesaria para el progreso del país. 

Esta es pues, la triste realidad en la cual viven dos personas que desgraciadamente no han dado la talla para los cargos que administran. ¿Qué opinará de todo esto la gobernanta de facto Nadine Heredia y qué se trae entre manos?

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 3 de marzo del 2013