martes, 16 de abril de 2013

Ollanta y Susana: Tal para cual

Las actuales autoridades al frente del gobierno central y de la Municipalidad Metropolitana de Lima son eso, autoridades mas no gobernantes, porque esta función en la práctica no la ejercen. Y la principal razón para decir ello, tras dos 2 años ya, es la increíble incapacidad que tienen ambos para gestionar y gobernar, lo que no es igual a mandar y gritar, como si el Perú fuera un cuartel en el caso de Humala. 

Y en el caso de la señora Villarán, su gran incapacidad para gestionar, pues toda su vida se la ha pasado gritando, apedreando omnibuses, alabando y repitiendo el discurso violentista comunista, y apoyando dictaduras como la de Velasco y todos sus generalotes rojos o rosados de aquella época. Lo que también revela su vena golpista, al igual que la de Humala, quien encabezó una sospechosa revuelta en Locumba el día en que Montesinos se fugaba del país, región de la que era jefe un general íntimo amigo de Montesinos, sin mencionar su cercana amistad con un grupo muy cercano al doctor. Sin dejar de olvidar su participación desde el exterior en el frustrado golpe de estado contra su aliado de hoy Alejandro Toledo, conocido como el “Andahuaylazo”. 


La incapacidad de hacer obras y trabajar por el Perú los lleva también a tener otra similitud, la de ser un par de quejones, dedicados a echarle la culpa de todo a las administraciones anteriores, sin darse cuenta que una tiene ya más de dos años de gobierno y el otro está por cumplirlos. Siendo pavoroso el caso de la alcaldesa de Lima, quien manchó con sangre de 4 personas la municipalidad mientras disfrutaba un viaje a New York durante el operativo de La Parada; que dejó colapsar el puente por el que la Av. Universitaria cruza el río Rímac; que ha paralizado la construcción del túnel de San Juan de Lurigancho; el ya tristemente célebre “Olón de La Herradura”; los jugosos contratos con ONGs caviares y las sospechosas concesiones de obras, la cuales solo son anuncios y no realidades. Sin dejar de mencionar su fatal arrogancia. Tenemos todo el derecho a pensar que si no se presentaba la revocatoria, esta señora se seguiría dedicando a protestar por temas nada importantes, atribuirse obras que no le pertenecen y prácticamente hacer nada. Sin mencionar que el “Adánico” Ollanta solo ha inaugurado obras anteriores. 

Además, uno por autodefinición es un saco largo y a mucha honra, y la otra es una sometida a su entorno familiar y a su círculo intimo de amigos, que son los que realmente mandan en la municipalidad, todos caviares con conexiones hasta sentimentales con personajes muy cercanos a Patria Roja y a Marco Arana, enemigos de la inversión, tan necesaria para el progreso del país. 

Esta es pues, la triste realidad en la cual viven dos personas que desgraciadamente no han dado la talla para los cargos que administran. ¿Qué opinará de todo esto la gobernanta de facto Nadine Heredia y qué se trae entre manos?

*Artículo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el 3 de marzo del 2013

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