martes, 3 de septiembre de 2013

Peligrosas marchas y contra marchas de un comandante golpista

El mes de julio, mes de la patria que debería significar el mes de la unión entre todos los peruanos, se ha convertido en el mes de la protesta social y el desorden y caos gubernamental, como consecuencia de los errores del gobierno y de su evidente debilidad para manejar situaciones de crisis, pues cuenta con un primer ministro prácticamente inexistente y un ministro de defensa que recibe órdenes de la señora Heredia, que no es funcionaria pública. Todo esto mostrado por la prensa, la que ya le comienza a resultar incómoda al comandante y la señora, sobre todo luego de haber tenido que renunciar a la reelección conyugal.

Vale recordar además, que la familia Humala es una familia genéticamente golpista y también lobbista, pues ahora en el siglo XXI hay muchas maneras de quebrar la democracia, tal como lo hizo el difunto Hugo Chávez en Venezuela, en el cual el mismo comandante Humala ha declarado ver un modelo a seguir. Aunque esté transitoriamente peleado con sus exaliados de la izquierda radical, entre ellos su amigo y uno de sus financistas principales, Salomón Lerner.

Por ello nos resistimos a creer que haya tanta torpeza y debilidad, marchas y contra marchas en las decisiones que se toman en palacio, como el ejemplo vergonzoso de la repartija por cuotas del Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo, prescindiendo de la solvencia intelectual y moral de los llamados a ocupar esas plazas. Todo esto encabezado por el presidente Humala y secundado por Alejandro Toledo e inexplicablemente también por Lourdes Flores y Keiko Fujimori. Esto, junto a una avalancha de críticas justificadas de parte de la prensa, hicieron salir a los jóvenes a marchar por las calles de Lima, lo que obligó que en menos de 24 horas la pareja presidencial de “luz verde” para anular semejante entuerto.

Todo este desgobierno hace pensar que la conducción del país se le está yendo de las manos a la pareja presidencial, lo que es sumamente peligroso para la estabilidad democrática y el crecimiento económico. Recordemos pues que el Perú es un país que ha sido gobernado más años por dictadores que por presidentes constitucionales, lo que ha costado muchas vidas, tragedias familiares, retrocesos lamentables en el desarrollo del país y sobre todo corrupción y cero fiscalización. Lo que hizo famosa una frase de Haya de la Torre en la época del dictador Velasco (también admirado por el presidente Humala): “¿Y quién moraliza a los moralizadores?”

Los verdaderos demócratas, sobre todo aquellos que sabemos lo que es sufrir persecución por causa de la justicia, aquellos que queremos un país que marche hacia el primer mundo como hasta el momento lo venía haciendo, dentro de una sociedad tolerante, pluralista, libre y justa, debemos estar muy atentos a los siguientes pasos, cada vez con más tufillo autoritario, del comandante Humala, quien ya está advertido por el pueblo de la conmoción social que se produciría por un pueblo digno que ya no se dejará pisotear.


*Articulo escrito junto a Víctor Raúl Trujillo de Zela y publicado en La Razón el  21 de julio del 2013

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